Marcos 3: Jesús llama a sus discípulos

Marcos impresiona por la rapidez que suceden las cosas.  Es como si él se hubiera propuesto ir al punto y solo estar narrando la acción.  Lo vemos en el hombre que tenia la mano seca.  El nos deja saber que aquel hombre estaba en la sinagoga y para aquellos religiosos (fariseos) que estaban allí lo que les motivaba no era el hecho de que un hombre lisiado pudiera ser sanado por Jesús sino que ese milagro sucediera el sábado (día de reposo) para poder acusarle.  Así es que somos todos nosotros.  Queremos que Dios actué a nuestro favor, que haga el milagro pero a la manera que nosotros deseamos.  Las bendiciones de Dios están bien siempre y cuando sean de nuestra manera.  Nosotros, los seres finitos queremos encajonar a Dios que es el ser infinito.  ¿Cuándo será que nos daremos por vencidos y le diremos al Señor que haga lo que quiera hacer de la manera en que lo quiera hacer sin ponerle condiciones o agendas escondidas?  A veces nos volvemos tan ciegos que no vemos a Dios en donde el esta sino que lo buscamos en donde nosotros quisiéramos que el estuviera.   Por eso es que Jesús confronto aquellos hombres endurecidos del corazón para que decidieran, ¿qué es mas importante en el sábado, hacer el bien o hacer el mal, salvar la vida o quitarla?  Ellos no sabían que responder porque cualquiera de las dos maneras perdían.  Si decían hacer el bien, Jesús les diría que acaso eso no era lo que el hacía.  Si era hacer el mal, como es posible que eso sea para el día que estableció el Señor.  ¡Que astuto es nuestro Señor!

Lo otro que sucede al mismo paso es la elección de los doce.  Marcos establece claramente que llamó a los que él quiso.  Nadie se los impuso, nadie lo obligó sino que conforme a su voluntad, él elige a aquellos que van a predicar con autoridad para sanar enfermedades y echar fuera demonios.  ¡Qué privilegio para aquellos que son llamados!  Esta lista de los doce nos deja ver la gran variedad de personas que el llamó desde publicanos o cobradores de impuestos como Mateo a revolucionarios como lo era Simón cananista.  Eso implica que si el me llama, no me debo preocupar ni por mi pasado o por mis habilidades porque él se encargará de todo incluyendo el darme la autoridad necesaria para ser efectivo en mi ministerio.

Este pasaje cierra con la idea que aun con las mejores intenciones, nosotros podemos servir de piedra de tropiezo a aquellos que actúan conforme al mandamiento de Dios.  Sus familiares lo amaban.  Su madre y sus hermanos tenían las mejores intenciones de ayudarlo pero porque pensaban que estaba loco, lo iban a prender para llevarlo a su casa.  A nosotros nos puede pasar igual.  Tenemos siempre que estar en sintonía con Dios para nunca servir de piedra de tropiezo a aquellos familiares que tratan de servirle a Dios.  Es difícil cuando pensamos que por la edad o experiencia sabemos que es lo mejor pero en muchas ocasiones tenemos que aprender a dejárselo en las manos de Dios y confiar que el los esta guardando y protegiendo.  ¿María, la madre de Jesús y sus hermanos lo amaban?  Claro que sí pero ¿sabía ella mejor que nadie que le convenía a el?  Claro que no porque ella pensaba desde el punto de vista de su seguridad pero mas importante para Jesús era estar en el centro de la voluntad de Dios.  Es difícil, pero al fin de cuentas, tenemos que aprender a que si un día los presentamos en la iglesia cuando niños, aquel que los bendijo tendrá cuidado de ellos cuando sean adultos y actúen en la perfecta voluntad de Dios.

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Filed under Vida de Jesús según Marcos

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