Marcos 13: Jesús enseña acerca del fin del mundo

Algunas de las vistas más espectaculares que vi en Jerusalén fueron dos secciones en donde estaba los restos del templo de Herodes.  Una es  donde esta el Muro de Lamentaciones y el otro es donde estaba la parte de al frente del templo con sus grandes puertas herodianas y en la esquina de esa sección se ve la piedra angular.  Esta construcción, dos mil años más tarde, continua siendo tan impresionante como lo fue en los tiempos bíblicos.  El templo fue hecho por Herodes el Grande para impresionar y claramente impresionaba.  Desde lejos, según te acercabas a Jerusalén, era lo que tenía el centro de atención.  Puedes olvidarte de las murallas de la ciudad, estas palidecen ante lo imponente que era el templo.  Cuando estas a su lado, mi primer pensamiento fue como lo hicieron, es imposible, y luego de esto lo próximo que pensé fue como pudo haber sido destruido.  Así cuando Jesús dice que todo esto iba a ser destruido sin lugar a dudas que causó una gran conmoción.  Los que escuchaban pensarían que Jesús estaba completamente loco.  Jamás se pudieron imaginar que todo se cumpliría en menos de 40 años.

Desde este lugar que describo, cruzando el valle, esta el monte de los Olivos.  Un lugar alto privilegiado para poder tener una vista perfecta del templo de Herodes.  Es desde allí, que Jesús contesta la pregunta de sus discípulos sobre cuando serán estas cosas y que señal habrá cuando todo esto se va a cumplir.  Se mencionan los falsos cristos, falsos profetas, las guerras y rumores de ellas, terremotos, hambre, persecución, y señales en los cielos.  Luego Jesús describe como será esa segunda venida, combinándola con el cumplimiento inmediato en el año 70 de la destrucción del templo (“no pasará esta generación hasta que todo esto acontezca” v. 30), con el cumplimiento futuro cuando vendrá “con gran poder y gloria”.  A base de esta lectura podemos decir que su venida es inminente.  Y es claro al final lo que se espera de nosotros, que estemos velando.  Tenemos que hacerlo porque no sabemos cuando vendrá, aunque si sabemos que será de repente, y que no nos coja dormidos en las pajas.

Hay varias cosas que esto me hace pensar.  ¿Creo realmente que Jesús puede venir hoy?  ¿Vivo mi vida con la conciencia de que en cualquier momento puede venir y de que me encontrará haciendo?  Al examinar las últimas 24 horas, ¿me siento orgulloso de las cosas que hice o me tengo que arrepentir de algunas de ellas?  ¿Puedo decir que estoy velando con la urgencia que las Escrituras me exhortan?  Por último, ¿Ante el anuncio de Jesús en Apocalipsis 22:20a “Ciertamente vengo en breve” puedo decir genuinamente como Juan “Amén; sí, ven, Señor Jesús” o tengo mis reservas?  Es mi petición a Dios que me ayude a vivir y a velar cada día como si ese día fuera el último antes de su venida.

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Filed under Vida de Jesús según Marcos

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