Hechos 9: La conversión de Pablo

Estoy comenzado una nueva serie.  En esta ocasión en los próximos 14 días estaré estudiando pasajes selectos de la vida y enseñanzas de Pablo.  Lo primero que me llama la atención es como Dios decide intervenir con Saulo que también es Pablo, que esta respirando aún amenazas y muerte contra los del “Camino”, para que tuviera un encuentro personal con el Cristo resucitado.  Saulo se lanza de camino a Damasco con el propósito de perseguir a los seguidores de Jesús.  En mi viaje a Israel tuve la oportunidad de ver parte del antiguo camino de Jerusalén a Damasco.  Esta ruta te lleva a través de las colinas de Golán que es territorio que Siria perdió durante una de las recientes guerras con Israel.  Actualmente hay un pueblo abandonado en la ruta donde todavía se ven los bombazos y las balas.  Y es allí, en algún lugar de aquel camino a Damasco donde dos mil años atrás Saulo hace dos preguntas: ¿Quién eres Señor? ¿Qué quieres que yo haga?

Estas son las mismas dos preguntas que nosotros le hacemos a Dios hoy en día.  Sin embargo, no podemos cambiar el orden de ellas.  Hay que conocer primeramente a Dios antes de tratar de hacer lo que el quiere que hagamos.  Cuando Saulo esta al frente de Jesús no lo reconoce y por eso tiene que preguntar quien es.  Me pregunto si en una situación similar nosotros lo reconoceríamos.  En ocasiones nos creamos una imágenes de Jesús que lo acomodamos a la manera que entendemos que él es y no necesariamente nuestra idea de él es la correcta.  ¿Queremos saber como él es exactamente?  Tenemos que leer el evangelio.  Al terminar ayer la lectura de Marcos, me doy cuenta que siempre tengo que tener frescos delante de mí los cuatro evangelios para minimizar la inclinación de crear a Jesús conforme a mis ideas de él.  Es que siempre vemos lo que queremos ver y la única forma de evitarlo es primeramente haciendo una corta oración para inmediatamente envolvernos en el estudio de las escrituras en los cuatro evangelios para que en su momento podamos reconocer a Jesús en las situaciones y en la gente que nos rodea.  Luego de saber quien es podemos movernos a averiguar que él quiere que hagamos.  Yo quiero que mi corazón lo conozca a él primero.

En el caso de Pablo, él recibe instrucciones a ir a Damasco y esperar allí que se le diga lo que tiene que hacer.  Me hace pensar que a veces queremos entrar en acción cuando nos encontramos con Jesús.  No siempre eso es lo que él desea.  A Pablo finalmente luego de Damasco y Jerusalén lo enviaron a Tarso por algún tiempo antes de que regresara a Antioquia a predicar y compartir las escrituras.  Es claro que tenemos que hacer lo que Jesús quiere que hagamos pero lo que a veces no es claro es que también tiene que ser a su tiempo.  No solo tenemos que discernir su voluntad sino cuando es el momento para nosotros actuar.  Solamente haciendo lo que él quiere para nosotros en su momento podemos estar en el centro de su voluntad.  Esto no significa que no habrá dificultades o sufrimiento porque el v. 16 dice: “porque yo le mostraré cuánto le es necesario padecer por mi nombre”.  Lo que si significa es que aún en el medio de las dificultades y el sufrimiento sabremos quién es él y que quiere que hagamos.  Señor, ayúdame siempre a entender tu voluntad y tus tiempos.

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