Hechos 17: Escenas de los viajes misioneros de Pablo

En Tesalónica, Pablo se va directamente a la sinagoga a predicar por tres semanas.  El mensaje era sencillo usando las Escrituras basándose solo en tres puntos.  Era necesario que el Cristo padeciese, y que resucitase de los muertos y que Jesús era el Cristo.  De que padeciese era un punto clave para que un judío pudiera venir a Jesús.  El problema era que en su mente no era lógico que el Mesías padeciese.  Para ellos, el Mesías o Cristo, era un rey que se iba a revelar con poder y gran gloria.  Iba a liberar a Israel del yugo romano para establecer su reino sobre todas las naciones de la tierra.  Por eso Jesucristo era un problema para ellos porque no había forma que su Mesías fuera a sufrir.  En su teología estar bien con Dios significaba dinero, influencia, prosperidad y bien protegido por Dios.  Un Jesús muriendo en la cruz no podía ser parte de esa visión de lo que representaba estar bien con Dios.

Algo similar pasa hoy en día.  Muchos piensan que solamente cosas buenas le pasan a los que sirven a Dios.  Y si esto no es así, añaden, tiene que ser porque hay pecado en la vida de ese creyente.  ¡Qué equivocados están!  Si ese fuera el caso Jesús nunca hubiera sufrido porque el nunca pecó así que la cruz no podía estar en su camino.  De la misma manera, cuando el Señor envía a Ananías en el cap. 9 a que hable con Pablo, le dice que le va a mostrar a Pablo cuanto le iba a ser necesario padecer por su nombre.  Así que tenemos que dejar la idea que cosas malas solo le pasan a los malos.  Porque hay pecado en el mundo, estamos delante de una creación que ha sido corrompida por la maldad y por lo tanto cosas malas suceden aun a lo que creen. No hay riquezas terrenales garantizadas para nadie pero si hay riquezas celestiales para aquellos que le sirven y le honran.  Mejor es que acumulemos riquezas en el cielo a tratar de buscar riquezas en el mundo.

El segundo punto que me gusta de este Capitulo 18, es como los acusadores y enemigos del reino acusan a Pablo y a Silas, de ser “Estos que trastornan el mundo entero también han venido acá.”  ¡Qué gran honor sería para mí que me presentaran de esa manera!  Hoy en día, como cristianos no queremos trastornar a nadie.  Yo me conformo con al menos que se me acuse de trastornar mi ciudad para la gloria de Dios.  ¿Te ha usado Dios para trastornar la vida de alguien?

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