Romanos 8: Vida en el Espíritu

“Y sabemos que  a los que aman a Dios, todas las cosas le ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.” Romanos 8:28

En muchas ocasiones, estamos bien concentrados en vencer la carne y se nos olvida que lo que Jesús quiere que nos enfoquemos es en vivir en el espíritu.  No meditamos en el v. 1 cuando nos dice: . . . “ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que andan conforme al Espíritu.”  Pensamos que es fácil andar conforme al Espíritu y por lo tanto actuamos como que debe haber algo mas que tengamos que hacer para recibir este beneficio.  Al fin y al cabo, desde pequeño nos enseñaron que las cosas se alcanzan cuando nos esforzamos y como vivir en el Espíritu no cuesta, pensamos que no va hacer efectivo.  Pero, ¿quién sabe más, Pablo o nosotros?  Así que comenzamos a ocuparnos de las cosas de este mundo, sin darnos cuenta que precisamente el ocuparse de la carne es el problema, pero si nos ocupamos del Espíritu tendremos vida y paz.  El ocuparse de la carne es muerte, pero es el ocuparse del Espíritu, es lo que nos va a dar la victoria.  Pablo nos dice que no vivimos en la carne, no por lo que hacemos, sino por lo que mora en nosotros, el Espíritu de Dios.  Es increíble tantas veces que Pablo hace el mismo punto con respecto que no es por nuestro esfuerzo, sino que es por él que habita en nosotros.  ¿No debería ser entonces nuestra preocupación principal el conocerle y dejar el resto en sus manos?

Así que viene la gran pregunta, ¿tienes idea si eres hijo de Dios?  La respuesta esta en ti mismo porque solo tienes que ver que es lo que te dice tu espíritu.  Pablo enseña que el Espíritu Santo le da testimonio a nuestro espíritu de que somos hijos de Dios.  ¿Qué es lo que te dice tu espíritu?  Hace muchos años hablaba con un amigo de la certeza de salvación.  El me decía que en muchas ocasiones no se sentía salvo.  Yo le explicaba que no creo que sea un asunto de sentir sino que es un asunto de creer.  ¿Recibiste a Cristo en tu vida?  ¿Crees en su nombre? ¿Pediste perdón por tus pecados?  Su palabra es clara, eres hecho hijo de Dios, y si lo eres, el Espíritu Santo va a entrar a tomar posesión de tu ser, y de esa manera dará testimonio a tu espíritu de que sí eres lo que inicialmente por fe creísteis.

Hay otra condición que Pablo discute cuando nos dice que somos herederos de Dios y coherederos juntamente con Cristo.  Esta es que somos coherederos si es que padecemos juntamente con él.  Nunca el seguir a Dios va a ser la puerta y el camino ancho en la vida.  Algunos sufrirán persecución, otros problemas en la familia, trabajo o vecinos y una minoría puede costarle hasta la vida, pero el hecho es que todos nosotros de alguna u otra manera padeceremos juntamente con él.  Pablo nos exhorta a que recordemos que estas aflicciones jamás compararan con su gloria venidera.  Así que somos el pueblo de la esperanza, la esperanza de que un día nuestro cuerpo va a ser redimido y estaremos con él por la eternidad.  Por eso es que tenemos la convicción del v.28 cuando nos dice: “Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas le ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.”.

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