1ra Corintios 15: Pensamientos acerca de la vida del mas allá

Me encanta como Pablo comienza estas escrituras.  Es como si él dijera: “Vamos a comenzar desde el principio por si alguien tiene dudas; ustedes no han creído en vano.  Vamos a repasar, Cristo murió por nuestro pecados, fue sepultado y resucitó al tercer día, todo conforme a las escrituras.  Luego se apareció a un montón de gente, y por último se apareció a mí.  ¿Alguna duda?”  Este apóstol es tremendo.  A veces decimos que no sabemos que decir o que compartir con otros.  ¿Qué les parece lo anterior?  ¿De cuántos profetas o fundadores de religiones, se puede decir lo mismo?  Que murió y fue sepultado se puede decir de muchos pero de ninguno de ellos se puede decir que resucitó al tercer día.  Por eso es que estamos aquí, y por eso es que creemos, porque Jesús es el único que resucitó de los muertos.

Ahora, si esto es así, ¿por qué hay algunos que todavía dicen en nuestros tiempos que no hay resurrección de muertos?  Pablo es claro en su argumento.  Si tu crees que Cristo resucitó, la secuencia lógica es que nosotros en su momento lo haremos también.  Si nosotros no resucitaremos, entonces también Cristo no resucitó, así que estamos perdiendo nuestro tiempo porque le estamos sirviendo a uno que esta muerto, estamos en nuestros pecados y nos vamos a condenar.  Así, ¿qué tú crees?  ¿Resucitó o no?  ¡Aleluya!  Yo creo que sí y por eso un día yo creo que voy a resucitar.

¡Qué mucho detalle Pablo da aquí!  El nos dice hasta el orden de la resurrección; primero fue Cristo como la primicia, luego nosotros los que somos de Cristo en su venida.  Me imagino poder ver a mi abuela, a mi mamá, a mi pastor y todos los que me precedieron.  Para luego de que el venga, todas las cosas se van a sujetar a Cristo y entonces Cristo se sujetará a Dios.  Lo último que Pablo habla es que todos tendremos cuerpos celestiales pero no todos van a morir para adquirir uno.  Esto es debido a que algunos serán transformados porque estarán vivos al tocar la trompeta cuando él venga.  Resucitados o transformados, todos tendremos cuerpos glorificados y estaremos con el Señor por toda la eternidad.

El explica porque da tanto detalle; para que no haya duda, nuestro trabajo no es en vano.  Así que tengo que seguir predicando porque lo que tengo por delante es un asunto de eternidad.  Es claro que para Pablo la resurrección es el centro de su predicación.  ¡Hasta en el Areópago fue lo que predicó!  Me pregunto a mí mismo, ¿cuán central es la resurrección a mi predicación?  Por supuesto, todos los domingos de Resurrección que he predicado, de eso se trata el mensaje.  ¿Pero es suficiente?  Cuando evangelizo de manera personal, siempre hablo de nuestra condición pecaminosa, nuestra separación de Dios, lo que Cristo hizo por nosotros y de arrepentimiento, perdón de pecados y nueva vida en Cristo.  No siempre hablo de la resurrección pero luego de leer este capitulo me propongo ser mas fiel a esa parte del mensaje.  ¡Señor, ayúdame a siempre hablar de tu resurrección, en temporada y fuera de ella!

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