Filipenses 2: Imitando a Cristo

Este es el último blog de esta serie sobre la vida y enseñanzas de Pablo.  Que mejor forma de terminar que examinando los motivos por la cual se hacen las cosas.  Pablo nos dice que en el Señor nada se hace para obtener gloria o por contienda, sino que nos exhorta a ser ante todo humildes y buscando el bien de los demás.  El modelo a imitar es Jesús.  Solo de pensar que siendo igual a Dios, no se aferra a eso, sino que toma forma de hombre para morir en la cruz es algo increíble.  ¿Cierto?   Bueno, si lo vemos a la luz de Juan 3:16, lo que motiva esto es el gran amor de Dios hacia nosotros.  En realidad, tal vez lo sorprendente no es que Dios se haya hecho hombre, sino que nos haya amado de tal forma como para despojarse y tomar forma de siervo.  ¿Por qué nos ama así?  No es por nada que hayamos hecho para merecerlo sino simplemente porque él quiso hacerlo así.  ¿No es maravillosa su infinita gracia y misericordia?  Por eso es que ante él toda rodilla se va a doblar y un día toda lengua lo va a confesar como Señor.

Esto nos debe motivar a vivir vidas santas y agradables delante de su presencia.  Es fácil escribirlo cuando tenemos su palabra delante de nosotros pero que difícil es cuando nos alejamos de los momentos de lectura y meditación.  Ser hijos de Dios sin mancha es mas fácil decirlo que hacerlo.  El asunto es que tengo que reconocer que no puedo para entonces decirle a él que tome el control y haga conmigo conforme a su voluntad.  Tengo que asirme a la palabra de vida, y que ésta me guie no solamente en mi hogar sino en donde quiera que me encuentre.

En el versículo 21, cuando Pablo esta recomendando a Timoteo dice lo siguiente: “Porque todos buscan lo suyo propio, no lo que es de Cristo Jesús.”  Hay tanta gente en nuestras iglesias que están buscando lo suyo propio que le pido a Dios, que me enseñe a como buscar lo que es de Cristo Jesús.  No quiero ir a la iglesia por lo que puedo sacar de ella, sino que quiero ir porque allí puedo estar junto a los hermanos en adoración y servicio a Dios.  En resumen, deseo un día que mi motivación genuina sea la que expresa el siguiente soneto:

No me mueve, mi Dios, para quererte
el cielo que me tienes prometido,
ni me mueve el infierno tan temido
para dejar por eso de ofenderte.

Tú me mueves, Señor, muéveme el verte
clavado en una cruz y escarnecido,
muéveme ver tu cuerpo tan herido,
muéveme tus afrentas y tu muerte.

Muéveme, en fin, tu amor, y en tal manera,
que aunque no hubiera cielo, yo te amara,
y aunque no hubiera infierno, te temiera.

No me tienes que dar porque te quiera,
pues aunque lo que espero no esperara,
lo mismo que te quiero te quisiera.

2 Comments

Filed under Vida de Pablo

2 responses to “Filipenses 2: Imitando a Cristo

  1. M. Rivera

    Los versos de ese soneto me traen recuerdos de mi abuela, quien me los recitaba para que quedaran grabados en mi mente. En aquel momento solo eran palabras que salían por mi boca sin ningún significado. Hoy, me tocan profundamente. Que me mueva Su vida, que me mueva Su amor, que me mueva solo Jesús. A brillar y mantener en alto la palabra de vida como dicen los versículos 15 y 16…muy buena lectura!

    • Definitivamente que lo que vemos en nuestros abuelos se nos queda. El tiempo siempre nos ayuda a que apreciemos mejor lo que aprendimos de ellos. Yo todavia tengo recuerdos muy dulces de mi abuela “Chun”.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s