Salmo 22: Un clamor pidiendo la ayuda a Dios

Este salmo es una oración pidiendo ayuda pero curiosamente termina con un canto de alabanza.  Aquí es una muestra de quién era David.  El esta desesperado, lanza un grito de angustia pero aún en medio de su clamor tiene tiempo para alabar a Dios.  ¡Qué mucho podemos aprender de él!

El salmo comienza con las palabras que mil años mas tarde usa Jesús en la cruz.  Estas palabras él las dice cuando debido a nuestros pecados no se siente en comunión con su Padre celestial.  En el caso de David, el se siente angustiado y desesperado porque le parece que Dios no le escucha y le ha abandonado.  El reconoce que anteriormente Dios ha actuado a favor de su pueblo pero en estos momentos le parece al salmista que Dios se ha olvidado de él.

Este salmo es claramente uno mesiánico y sin lugar a dudas es uno en el cual Jesús en la cruz estaba meditando.  El salmo tiene los siguientes versículos que nos recuerdan los eventos de la cruz:

  • “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?” – las mismas palabras que uso Jesús en la cruz.
  • “Mas yo soy gusano, y no hombre; Oprobio de los hombres, y despreciado del pueblo.” – todo el pueblo le gritaba a Pilatos que lo crucificara.
  • “Todos los que me ven me escarnecen; Estiran la boca, menean la cabeza, diciendo: Se encomendó a Jehová; líbrele él; Sálvele, puesto que en él se complacía.” – La gente le gritaba que si era Hijo de Dios que se salvase a si mismo y bajara de la cruz.
  • “Como un tiesto se secó mi vigor, Y mi lengua se pegó a mi paladar,” – Una de las palabras que dijo Jesús en la cruz fue que tenía sed.
  • “Porque perros me han rodeado; Me ha cercado cuadrilla de malignos; Horadaron mis manos y mis pies.” – Cuando Jesus fue crucificado, le agujerearon sus manos y pies.  El pueblo judío llamaban a los gentiles (los que no eran judíos) perros.  Los soldados romanos (gentiles) fueron los que clavaron a Jesús en la cruz.
  • “Repartieron entre sí mis vestidos, Y sobre mi ropa echaron suertes.” – los soldados romanos echaron suertes por la ropa de Jesús.

Dos cosas puedo aplicar a mi vida hoy.  La primera es si David y Jesús se sintieron así, no hay nada malo cuando en esas situaciones malas de la vida, me he preguntado que donde está Dios.  Porque en unos momentos uno se sienta desamparado, abatido y angustiado no significa que uno ha perdido la fe o se ha apartado de Dios.  Uno es humano, y no quiere que cosas malas nos pasen y yo puedo levantar un clamor de angustia a Dios reclamando y buscando su presencia.  ¿Cuántos se atreven a admitir que se han sentido así en algunas ocasiones de su vida?

La segunda es que aún en el peor momento de mi vida tengo que estar dispuesto a alabar y glorificar a Dios.  Esto es porque Dios es Santo y habita en medio de las alabanzas.  No es buscar a Dios por lo que el puede hacer por mí en esta vida sino por lo que ya él ha hecho por mí para asegurar mi eternidad.  Yo le alabo porque él es digno de alabanza independientemente si en esos instantes me parece a mí que el está o no está actuando a mi favor.  El es Dios y eso basta para ser digno de nuestra alabanza y de nuestra adoración.

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Filed under Oraciones de la Biblia, Salmos

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