2 Reyes 19: Isaías comunica el mensaje de Dios a Ezequías

Esta historia que está en el capítulo 18 y 19 es una de las más excitantes sobre los reyes de Israel y Judá.  Según uno lee el mensaje que le envió Senaquerib a Ezequías, uno sabe que tanta arrogancia y afrenta no se puede quedar sin que Jehová directamente intervenga.  Por eso es que Dios le dice a Senaquerib: “Por cuanto te has airado contra mí, por cuanto tu arrogancia ha subido a mis oídos, yo pondré mi garfio en tu nariz, y mi freno en tus labios, y te haré volver por el camino por donde viniste.”  El le dice al rey asirio, yo soy tu amo, tu eres solo mi caballo y tu vas andar por donde yo te dirija.  ¡Qué grande y poderoso es nuestro Dios!  El no tolera al arrogante y solamente el humilde puede acercarse al trono de su gracia para recibir misericordia.  Tenemos que tener cuidado cuando hablamos con él.  Nunca se nos debe olvidar que estamos hablando con Jehová y su nombre es digno de ser alabado y nunca ser tomado en vano.  Ya lo he dicho anteriormente, él no es mi “pana”, él es mi Señor y mi Dios.  ¡A él sea toda la gloria y toda la honra por toda la eternidad! ¡Aleluya!

Ezequías era alguien que sabía a quien servía.  Al recibir las cartas de los embajadores asirios, inmediatamente se va a la casa de Dios a orar.  Comienza pidiendo salvación pero inmediatamente se va a el meollo del asunto, los asirios han blasfemado contra Dios y pide acción de parte de Dios para que las naciones sepan que Jehová es el único y verdadero Dios.  El finaliza su oración diciendo: “Ahora, pues, oh Jehová Dios nuestro, sálvanos, te ruego, de su mano, para que sepan todos los reinos de la tierra que sólo tú, Jehová, eres Dios.”  Dios es celoso de su nombre y ese fue el peor error que pudo haber cometido Senaquerib.

Otra cosa que es fantástico del relato bíblico es el hecho de que Dios sabe que esta trabajando con humanos, que nos atemorizamos cuando vemos fuerzas superiores a las nuestras.  Por eso dice: “No temas por las palabras que has oído, con las cuales me han blasfemado los siervos del rey de Asiria.”  No hay nada malo en tener miedo siempre y cuando llevemos nuestros temores y dudas delante del trono de Dios esperando a que él actúe a nuestro favor.  El es fiel y nunca nos abandonará a nuestra suerte siempre y cuando le demos el primer lugar en nuestras vidas.  Como dicen las escrituras que el verdadero amor echa fuera todo temor.  Tenemos que aprender a vivir confiados en él, sabiendo que nunca nos desamparará.

El último punto que deseo comentar es del versículo 25 que nos dice: “¿Nunca has oído que desde tiempos antiguos yo lo hice, y que desde los días de la antigüedad lo tengo ideado? Y ahora lo he hecho venir, y tú serás para hacer desolaciones, para reducir las ciudades fortificadas a montones de escombros.”  Aquí Dios le esta indicando al rey de Asiria, que lo logrado se debe a que Dios lo planeó, no a su genio militar o sus habilidades.  Lo maravilloso para mí de esto es que no hay nada que Dios no haya planeado, o que le sorprenda o que no sepa.  Senaquerib piensa que manda, que nadie esta sobre él y no sabe que meramente él está ejecutando la voluntad de Dios.  Esto me ayuda en el momento de la prueba saber que Dios esta sobretodo y todo se tiene que rendir a sus pies.

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