2 Crónicas 34: Josías vuelve a la nación a su curso verdadero

¿Qué es lo que hace que un rey que asciende al trono a los 8 años con un padre y abuelo malvados, decida hacer lo recto delante de los ojos de Jehová?  De Josías dice el autor que “Este hizo lo recto ante los ojos de Jehová, y anduvo en los caminos de David su padre, sin apartarse a la derecha ni a la izquierda.”  Josías comenzó a buscar de Dios a los 16 años y a los 20 comenzó a limpiar a Judá de los ídolos y lugares altos.  Eso es lo que se llama un buen comienzo pero ¿por qué?  Solo podemos especular pero no me extrañaría que hubo una madre en algún lugar que le inculco el temor a Jehová.  Esto es una evidencia para mí en que nunca debemos de pensar que de padres malos salen hijos malos o de que el ambiente es el factor determinante de la conducta de un individuo.  Dios, sin importar padres, parentescos o historia familiar, puede redimir a cualquiera que lo busque.  Dios no mira lo que miran los hombres sino que mira el corazón.  De alguna forma Josías adquirió en su niñez, el corazón que se inclina y humilla delante de Dios.

A los 26 años, Josías decide reparar el templo y escoge hombres fieles y responsables para que realicen la obra.  Es allí donde el sacerdote Hilcías encuentra las escrituras.  Al escuchar la lectura del libro, Josías en un acto público de arrepentimiento, se rasga sus vestidos y busca el consejo de Dios.  Aquí tenemos otro ejemplo de cuando el altivo se humilla, Dios va a tener misericordia de él.  Es como si Dios tuviera una debilidad por las personas que escuchan su palabra y como reacción a la misma se humillan delante de su presencia.  Así comienza un gran avivamiento en el pueblo de Judá.

Los avivamientos siempre comienzan con la Palabra de Dios.  Muchos piensan que un avivamiento se busca orando, pero en las escrituras vemos ejemplo tras ejemplo que es con la lectura de su palabra.  ¿Quieres crecer en el Señor?  Lee la palabra.  ¿Quieres recibir aliento y consuelo?  Lee la palabra y deja que ésta te muestre tus faltas y necesidades y entonces ora pidiendo perdón.  En la década de los 70, fui parte de un gran mover de Dios en PR.  Ese mover de Dios se basó por completo en la incesante búsqueda de Dios a través de su palabra, estudiando y devorando la misma, que culminaba en oración de arrepentimiento pidiendo perdón por nuestras faltas y pecados.  Decenas de miles vinieron al Señor por consecuencia de la predicación incesante y del estudio de las escrituras.  Esto culminaba con retiros y ayunos para la gloria de Dios.  ¿Quieres experimentar un avivamiento?  Comienza con la palabra, aplícala a tu vida, ora y ayuna y serás parte de un mover de Dios que traerá muchas almas a él.

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