1 Samuel 10: La experiencia del Rey Saúl

El pueblo de Israel decide finalmente pedirles un rey a Samuel y a Dios.  La idea era ser como los pueblos que le rodeaban y tratar de evitar problemas de sucesión.  Dios decide conceder lo que ellos piden y escoge a Saúl como el primer rey de Israel.  Samuel, dirigido por Dios, identifica a Saúl, lo unge y le da instrucciones específicas de hacia donde tiene que ir y que va hacer. En el versículo 5 se nos habla de unos profetas músicos cuando nos dice: “. . . encontrarás una compañía de profetas que descienden del lugar alto, y delante de ellos salterio, pandero, flauta y arpa, y ellos profetizando.”  Esta es una de las primeras referencias a los profetas en la Biblia.  Bajo los reyes, los profetas se volvieron más importantes, posiblemente porque muchas veces hablaron en contra de los reyes.  La parte de la profecía con música es intrigante porque solo podemos imaginarnos como era eso.  Nunca he visto a alguien profetizando con música pero me imagino que el Autor de las palabras y la música bien puede combinar ambas cuando el Espíritu Santo viene a la vida de una persona.

Cuando Saúl se encuentra con el grupo de profetas, se nos dice que pasó exactamente como Samuel había indicado.  Nos dicen las escrituras que cuando se encontró con los profetas “. . . el Espíritu de Dios vino sobre él con poder, y profetizó entre ellos.”  ¿Pueden imaginarse esto?  Un hombre, que hasta unas horas antes lo único que nos dice las escrituras es que era alto y de buen parecer, Dios lo escoge como el primer rey y momentos mas tarde esta profetizando.  Definitivamente que Dios escoge lo que no es para avergonzar a lo que es.  Era tan raro ver a Saúl profetizando que algunos dijeron  “. . . cuando todos los que le conocían antes vieron que profetizaba con los profetas, el pueblo decía el uno al otro: ¿Qué le ha sucedido al hijo de Cis? ¿Saúl también entre los profetas?”  Pero hubo otro grupo que no lo recibió bien cuando dice: “¿Y quién es el padre de ellos? Por esta causa se hizo proverbio: ¿También Saúl entre los profetas?”  No cabe duda que el poderoso efecto del Espíritu en Saúl produjo en él un cambio sorprendente.  En el Antiguo Testamento, el Espíritu Santo entraba en la vida de la persona para una tarea específica y luego de hacerlo salía de él.  Ayer vimos que en el caso de Sansón era para darle fuerza y aquí vemos que fue para profetizar.  ¿Por qué?

Me parece que Dios tenía que validar la selección de Saúl y que mejor que hacerlo que llenándolo de su Santo Espíritu.  En momentos claves de nuestra vida, Dios nos da la doble porción de su Espíritu para que prediquemos con denuedo de las cosas de Dios.  Mi primera experiencia, que fue luego de mi conversión, tuvo como resultado que comenzé a predicar con denuedo y sin temor esa tarde en el pueblo de Quebradillas.  En otro blog hablaré un poco acerca de esta experiencia y como la entiendo teológicamente pero el hecho es que aún en estos días, Dios continua llenando gente con su Espíritu para que trabajen en la extensión de su reino.  Una cosa es venir a Cristo y ser sellado con el sello del Espíritu Santo y otra cosa es recibir la doble porción para testificar y trabajar en la viña del Señor.

Fijémonos que esta gran ocasión culminó con la lectura de las escrituras. Nos dice el v. 25 “Samuel recitó luego al pueblo las leyes del reino, y las escribió en un libro, el cual guardó delante de Jehová.”  Toda ocasión tiene que culminar con la Palabra de Dios porque al fin y al cabo todo comienza y termina ahí.

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