Juan 14: Jesús promete el Espíritu

No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí.- Juan 14:1

Al leer Juan 14, me propongo verlo a la luz del tema del Espíritu Santo porque sino me quedaría todo el día en los primeros versículos.  Por eso es que me voy a concentrar en la promesa del Espíritu Santo que comienza en el versículo 15.  Esta sección comienza con las palabras de Jesús que nos dice: “Si me amáis, guardad mis mandamientos.”  Parece de la manera que está construído el siguiente versículo, es un resultado del primero cuando comienza con “Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre, el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros.”  Es claro que tenemos que guardar sus mandamientos, porque de esa manera es que podemos recibir el Espíritu para que more y esté con nosotros.  La gente que no tiene a Dios, “el mundo”, no lo puede recibir, porque esto está reservado para los creyentes.

Lo otro interesante es el hecho de que podemos conocer al Espíritu porque el mora en nosotros.  Esto implica que si amo a Jesús, guardo sus mandamientos y como tengo el Consolador, voy a ser capaz de conocer que viene o que no viene de Dios.  El Espíritu me va a dar discernimiento para poder conocer las cosas celestiales.  Puedo vivir confiado que si mora en mí, no voy a caer en engaños del enemigo, a menos, que yo lo permita callando o ignorando la voz del Espíritu cuando hable a mi corazón.  ¡Señor, ayudame siempre a discernir lo que es y lo que no es tuyo!

Ante la pregunta de uno de sus discípulos, “¿cómo es que te manifestarás a nosotros, y no al mundo?”, Jesús responde: “El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él.”  Si le amamos, veremos a Cristo manifestado en nosotros, y no solo eso, el Espíritu que mora en nosotros nos enseñara todas las cosas y me recordará lo que Jesús dijo.  Por eso es que oro antes de leer y meditar en su palabra durante mis devociones personales.  Siempre es mi oración, que él me enseñe lo que tengo que aprender, que hable a mi corazón y que impacte mi mente con los pensamientos de lo que él me quiere mostrar ese día.  No siempre lo entenderé perfectamente y por eso tengo que estudiar sus escrituras como los bereanos para no solo tener cuidado de lo que me enseñan otros sino de tener cuidado de mi mismo.  Esto es porque no quiero que si el Espiritu me enseña algo que no quiero oir, que no me engañe a mi mismo para no tomar la acción que tengo que tomar.

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