1 Corintios 2: Sabiduría del Espíritu

El Espíritu Santo tiene un papel importante en la proclamación del evangelio.  Pablo cuando le habla a la iglesia en Corintios les dice: “y ni mi palabra ni mi predicación fue con palabras persuasivas de humana sabiduría, sino con demostración del Espíritu y de poder, para que vuestra fe no esté fundada en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios.”  ¿Qué quiere decir con “demostración del Espíritu”?  No pienso que se refiera a sanidades y milagros porque me parece que eso esta cubierto con la expresión “y de poder”.  Me parece que se refiere a la obra del Espíritu Santo en el creyente, que daba testimonio a la gente que venía a Cristo, de que lo que Pablo enseñaba venía de Dios.  También puede ser que manifestaciones similares a la de la casa de Cornelio comenzaron a verse según la iglesia comenzaba a ser llena del Espíritu Santo y los dones comenzaron a manifestarse en medio de su pueblo.  Sea lo que fuera, es claro que la predicación de Pablo estaba llena de la autoridad y el poder de Dios.

Otro papel que tiene el Espíritu de Dios es revelarnos la sabiduría oculta de Dios.  Esto se debe a como el Espíritu es una de las personas de la Trinidad, él tiene el mismo conocimiento que tiene Dios “porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios.”  Pablo hace una comparación interesante para probar su punto.  El dice que nuestro espíritu conoce todas nuestras cosas porque obviamente habita en nosotros.  De la misma manera, el Espíritu de Dios conoce todas las cosas de Dios.  ¿Será la imagen de espíritu, alma y cuerpo que somos nosotros similar a la de Padre, Hijo y Espíritu Santo que es Dios?  No lo creo porque nosotros no nos manifestamos en tres personas como Dios lo hace.  Pero definitivamente que nuestro espíritu nos conoce como el Espíritu de Dios conoce a Dios.

Pablo termina declarando que nosotros tenemos la mente de Cristo.  Debido a esto es que el hombre natural, el que no tiene a Dios, no entiende las cosas espirituales y les parece locura.  Tenemos que pensar esto cuando el mundo trata de imponernos sus ideas de lo que es correcto o no.  Por ejemplo, la idea que el evangelio o religiosidad es algo privado, que tenemos que aceptar las opiniones religiosas divergentes y por lo tanto no debemos “proselitar” a nadie porque todas las religiones llevan a Dios.  Cuando nosotros reclamamos que tenemos que proclamar el evangelio, porque solo Jesús es el único camino, la única verdad y el único que puede dar vida, el mundo nos considera “bigots” y que estamos locos.  Pero eso es la sabiduría humana, porque la divina nos dice: “Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido, lo cual también hablamos, no con palabras enseñadas por sabiduría humana, sino con las que enseña el Espíritu, acomodando lo espiritual a lo espiritual.”  Dejemos que el mundo hable de las cosas del mundo pero nunca permitamos que aquellos que no tienen la mente de Cristo traten de juzgarnos y enseñarnos que es lo que Dios desea que nosotros hagamos.  Primero que se conviertan y luego hablaremos de lo que es propio o no.

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