Jeremías 34: Libertad para los esclavos

En el tiempo cuando Dios sacó a Israel de la esclavitud en Egipto, se les dio mandamientos y uno de ellos era que cuando un israelita estaba en servidumbre, no podía estarlo por mas de seis años, porque al séptimo tenía que ser puesto en libertad y librado de sus obligaciones.  El mandamiento era claro, y el pasaje nos dice que el rey Sedequías había pedido que se cumpliera.  La gente de primera intención lo hizo, pero se arrepintieron y mas tarde volvieron a forzar a los que habían sido siervos a regresar y ponerse de nuevo bajo yugo.  Por eso Jehová habla a través del profeta Jeremías y anuncia juicio de Dios para Judá.

Me gusta del pasaje el hecho de que claramente Dios desea que su pueblo siga sus mandamientos y ponga en libertad a los esclavos hebreos.  Si lo hicieron inicialmente para ganar el favor de Dios en sus luchas contra Babilonia, no lo sé, pero el pasaje dice: “Y vosotros os habíais hoy convertido, y hecho lo recto delante de mis ojos, anunciando cada uno libertad a su prójimo; y habíais hecho pacto en mi presencia, en la casa en la cual es invocado mi nombre.  Pero os habéis vuelto y profanado mi nombre, y habéis vuelto a tomar cada uno a su siervo y cada uno a su sierva, que habíais dejado libres a su voluntad; y los habéis sujetado para que os sean siervos y siervas.”  ¿Qué hizo que se olvidarán de su compromiso con Dios?  En esto solo podemos especular.

En ocasiones, cuando estamos en medio de muchas dificultades, nos inclinamos y le pedimos a Dios que nos salve de la situación y a cambio le ofrecemos cosas que vamos a hacer si salimos victoriosos.  El pasaje no indica cuando fue que se decidió liberar a los esclavos, si fue al principio del reino de Sedequías, luego de la primera visita de Nabucodonosor a Jerusalén, cuando capturaron a al rey Joaquín, y se lo llevaron cautivo o durante los nueve años que le siguieron antes del segundo asedio de Jerusalén por las fuerzas del rey babilónico.  El hecho es que en medio de la tormenta nos acordamos de Dios, le tememos, hacemos lo correcto, las cosas mejoran y tendemos a regresar a nuestras viejas costumbres que no agradaban a Dios.  ¿Qué movió a los príncipes y nobles la primera ocasión para aceptar el compromiso de Sedequías?  Lo desconocemos, pero el peor error que pudieron cometer fue el ignorar a Dios luego de la gran calamidad que les había sucedido con Joaquín.  Hicieron pacto con Dios, así que tenían que cumplir con su parte.  Fue iluso de parte de ellos, el ignorar el acuerdo hecho con Dios y pensar en que no habría consecuencias.

Es mi oración, que Dios me ayude a serle fiel y que pueda cumplir con sus mandamientos y decretos.  Que lo busque, en los tiempos malos pero también en los buenos y que sea consistente en mi relación con él, sin importar las circunstancias que me rodeen.  ¡Deseo serle fiel a Dios!  ¡Señor, ayúdame a serlo!

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