Amós 2: Pecados del pueblo contra Dios

El libro de Amós es uno donde un pastor sencillo se confronta con una nación materialista y él reclama justicia.  El pueblo de Israel tenía mucha religión, celebraban las fiestas religiosas, pero Dios les dice que lo que él buscaba era que no practicaran la injusticia.  Los israelitas ricos pensaban que eran devotos a Dios pero en realidad habían roto su relación con él.  No entendían que Dios tenía que ser el Señor de toda su vida, incluyendo sus negocios.

El pasaje comienza con el juicio de Moab y Judá pero inmediatamente se mueve a Israel y usa la misma formula que con las otras naciones vecinas: “Por tres pecados de Israel, y por el cuarto, no revocaré su castigo.”  Dios acusa a los israelitas de vender como esclavos a gente honesta y necesitada.  También acusa a padre e hijo tener relaciones sexuales con la misma mujer.  Los primeros dos son pecados que tal vez diríamos que jamás haríamos pero no estoy seguro de los próximos dos.  Dios acusa a los banqueros, que cuando hacían los préstamos, buscaban como garantía de pago la ropa de los pobres.  Luego usaban esa ropa como cojines para sentarse cuando iban a los santuarios a adorar a Dios.  El problema era que los que hacían esto, violaban claramente la ley de Dios que decía en Éxodo 22:25-27 “Si le prestas dinero a alguna persona pobre de mi pueblo que viva contigo, no te portes con ella como un prestamista, ni le cobres intereses.  Si esa persona te da su ropa como garantía del préstamo, devuélvesela al ponerse el sol, porque esa ropa es lo único que tiene para protegerse del frío. Si no, ¿sobre qué va a acostarse? Y si él me pide ayuda, en su ayuda iré, porque yo sé tener compasión.” (DHH).

Reflexionando sobre esto veo varias cosas.  La primera es que la palabra de Dios siempre nos tiene que servir de guía porque hasta este tipo de detalle se encuentra allí.  Lo segundo es que Dios tiene cuidado de los pobres y responde a sus clamores de ayuda, porque él tiene compasión.  Si Dios tiene compasión de los pobres, ¿cómo yo no voy a tenerla?  Tercero, es claro que cuando hago un préstamo a un pobre, no puedo cobrar interés.  Yo no soy banquero, así que ellos a su profesión, pero en mi caso, en mi carácter personal, no le debo cobrar intereses alguna persona pobre.  Cuarto, no puedo tomar de garantía las cosas que satisfacen sus necesidades mas básicas.  En aquella época era la ropa, en nuestro tiempo, herramientas de trabajo, lo que le provee albergue o cosas similares.

Hay otro pecado que me llama la atención.  Es cuando dice: “Y levanté de vuestros hijos para profetas, y de vuestros jóvenes para que fuesen nazareos. ¿No es esto así, dice Jehová, hijos de Israel?  Mas vosotros disteis de beber vino a los nazareos, y a los profetas mandasteis diciendo: No profeticéis.”  Aquí se nos indica que los israelitas aun corrompían a aquellos que se habían apartado para mantenerse puros y dedicarse al servicio de Dios.  No solamente Dios me hace responsable por mis actos, sino que cuando ellos alejan de Dios a otros o no permito que los que tienen mensaje de Dios hablen, eso también es pecado delante de Dios.  ¡Señor, nunca permitas que sea piedra de tropiezo para tu obra!  Es mi oración que siempre envíes a siervos que me corrijan a tiempo y que yo sea sensible a tu amorosa corrección.

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