Lucas 3: Preparándose para recibir a Jesús

El detalle con que Lucas comienza el capítulo es interesantísimo.  Ese primer versículo te dice exactamente cuando los eventos que va a relatar sucedieron.  Parece el escrito de un cirujano que esta describiendo exactamente donde hay que hacer la incisión.  Esto nos aumenta la confianza en la veracidad de los hechos que se van a describir.  Estos hechos tienen que ver con Juan el Bautista que nos va decir cómo tenemos que prepararnos para recibir a Jesús.

Juan comienza su ministerio “predicando el bautismo del arrepentimiento para perdón de pecados”.  Arrepentimiento quiere decir cambio de actitud por lo tanto, Lucas describe la predicación de Juan como una que proclama que a través del acto del bautismo como muestra externa, se indica el cambio de actitud interno con respecto al pecado, que resulta en recibir perdón de pecados.

La misión de Juan era el preparar el camino del Señor para que toda carne tenga la oportunidad de ver “la salvación de Dios”.  Así que exhortaba a la multitud a que diera “frutos dignos de arrepentimiento”.  Luego de todo esto la gente hace la pregunta clave: “Entonces, ¿qué haremos?”  La respuesta no debe sorprender a aquellos que han estado siguiendo en los últimos días el blog.

Lo primero que Juan dice, al igual que los profetas de antaño, es que ayudemos al necesitado: “El que tiene dos túnicas, dé al que no tiene; y el que tiene qué comer, haga lo mismo.”  Este tema se ve continuamente en las escrituras.  Si reclamo que me he arrepentido y he sido perdonado no puedo ignorar la necesidad de aquellos que me rodean.  Tengo que estar dispuesto a vestir y alimentar aquellos que lo necesitan.

Lo segundo que Juan el Bautista dice para preparar el camino del Señor, en esta ocasión a los publicanos (cobradores de impuestos), es que: “No exijáis más de lo que os está ordenado”.  En otras palabras les pide que no recauden más impuestos de lo que el gobierno requiere.  Los corruptos cobradores de impuestos cobraban más de lo debido para ellos quedarse con la diferencia.  Juan les dice, al igual que los profetas antiguos, que para preparar el camino del Señor, dejen de robar.  Eso es lo que también nos dice a nosotros en el día de hoy.

Finalmente en el pasaje se le acercan soldados y le hacen la misma pregunta.  Juan les contesta: “No hagáis extorsión a nadie, ni calumniéis; y contentaos con vuestro salario.”  El les pide que dejen de extorsionar a la gente y que sean felices con lo que tienen.  Este mensaje es muy similar al que hemos visto anteriormente.  Tenemos que actuar con justicia, alimentar y vestir al necesitado, y no robarle a nadie.  Parecen reglas simples pero ¡qué difícil se nos hace cumplir con esto!

Las expectativas de Dios con respecto a mi conducta son claras.  El desea que yo actúe con justicia en todos mis asuntos y ayude al necesitado.  El que tiene más, tiene mas responsabilidad.  Solo espero honrar a Dios cumpliendo con lo que él espera de mí para que cuando Jesús venga por segunda vez, él me encuentre preparado.

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