Mateo 26: Traición y arresto

Para tratar de entender a Jesús, no solo podemos hablar de cómo vivió y que enseño, sino que también hay que hablar de cómo murió.  Jesús sabe lo que le va a suceder.  Los eventos no le sorprenden, y por eso es que puede anunciarle a sus discípulos: “Sabéis que dentro de dos días se celebra la pascua, y el Hijo del Hombre será entregado para ser crucificado.”  Su sacrificio por nosotros, no fue algo que pasó, no fueron eventos que estaban fuera de su control, sino que fue planeado desde la eternidad y su sacrificio en la cruz fue uno consciente, con propósito, para darnos una oportunidad de poder venir a él.  Los principales sacerdotes se reunían para confabularse pero no sabían que había uno mas grande que ellos que estaba en control.

Todo se estaba preparando.  Aún su unción con el perfume de gran precio en el vaso de alabastro tenía como propósito prepararlo para la sepultura.  Judas se ofrece entregar a Jesús, pero desde la eternidad, Dios conocía los eventos y él ni siquiera sospechaba que esa fechoría, iba a ser usada para lograr un propósito mayor, salvar la humanidad.

En medio de todo ese drama, Jesús tiene tiempo para sus discípulos.  El instituye lo que nosotros llamamos hoy en día la Cena del Señor.  ¿Por qué Jesús lo hizo?  Creo que Jesús tenía que conectar la Pascua con su muerte.  Era necesario que ellos entendieran que lo que sucedió en Egipto era solo un preludio del evento con significado eterno que iba a suceder en las próximas 24 horas.  El Cordero de Dios, iba a ser inmolado en sustitución del pecado de muchos.  El justo iba a morir por los injustos.  El iba a morir por mí.

Me llama mucho la atención, de que Jesús les habla, les advierte, les dice, pero ellos no entendían.  Tiene que los eventos suceder para ellos poder comenzar a conectar los puntos.  Que mas claro puede hablar Jesús cuando dice: “Todos vosotros os escandalizaréis de mí esta noche; porque escrito está: Heriré al pastor, y las ovejas del rebaño serán dispersadas.  Pero después que haya resucitado, iré delante de vosotros a Galilea.”  Para haber resurrección tiene que haber muerte.  Sin embargo, ninguno va al sitio de la crucifixión (excepto Juan), y ninguno está al tercer día en el sepulcro, solamente van luego de que las mujeres le dan la noticia de que el cuerpo no está.

Aunque no lo entiendo, no los critico, porque debieron ser tiempos muy difíciles.  Aún Jesús le pregunta al Padre si no hay otra opción.  Para el que piense que esto fue como un paseo en el parque, no lo fue así.  Jesús sabía lo que le esperaba, y con todo y eso, siguió hacia delante.  Tiempo mas tarde, a Pablo le sucede algo similar cuando se dirige a Jerusalén, sabe que lo van a arrestar y a sufrir, pero sigue hacia delante porque sabe que es la voluntad de Dios.  ¿Qué haría yo?  Mi petición a Dios es que no quiero tener que pasar por ello (“líbrame del mal”), pero si es necesario, que él me de las fuerzas para hacer lo que hay que hacer.

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Filed under Vida de Jesús en los otros evangelios

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