Juan 20: La resurrección

Este blog sería mas apropiado dentro de par de semanas pero aquí está.  Vamos a considerarlo como aperitivo de lo que celebraremos dentro de poco tiempo.  Obviamente estoy hablando de la resurrección.  Este es un momento clave en la historia de la humanidad.  Ese evento confirmó que todo lo que Jesús dijo era cierto, él es el Hijo de Dios, y por lo tanto, nuestra eternidad junto con Dios está garantizada.  El está vivo y eso es lo que celebramos el domingo de resurrección.

Para poner en orden la secuencia de los eventos de la resurrección, tendríamos que usar los relatos de todos los evangelios y eso esta fuera de nuestro acercamiento a las escrituras en estos blogs.  Así que la meditación de hoy solo utilizará este capítulo.

“María Magdalena fue de mañana, siendo aún oscuro, al sepulcro; y vio quitada la piedra del sepulcro.”  Ella corrió a informarles a Pedro y a Juan que inmediatamente reaccionaron corriendo a ver por ellos mismos que había sucedido allí.  La primera evidencia de su resurrección fue lo que vieron allí.  No era que no había cuerpo, eso era obvio, y eso podía tener muchas explicaciones diferente, sino lo que les impresionó fue como se encontraban los lienzos (vendas de lino) y el sudario (tela con que envolvían la cabeza) en la tumba.  El mero hecho de que estuvieran allí era evidencia de que algo especial había sucedido porque si hubieran sido ladrones de tumbas los que se llevaron el cuerpo, eso era lo primero que se iban a llevar, dado a su valor para venderlo y obtener ganancias.  En adicción, las vendas del cuerpo y el sudario estaban aparte, como si un cuerpo se hubiera esfumado y las telas que lo rodeaban hubieran caído por su peso sobre donde el cuerpo reposaba, aún mostrando la distancia entre el cuerpo y la cabeza.  Lo que Juan vio allí, estaba arreglado de tal forma que se nos dice: “Entonces entró también el otro discípulo, que había venido primero al sepulcro; y vio, y creyó.”  Juan y Pedro regresaron con los otros discípulos.

A mi me hubiera gustado estar allí.  No porque necesito verlo con mis propios ojos para creerlo, sino porque debe haber sido fantástico.  Verlo y creerlo debe haber sido resultado de algo espectacular para Juan y me hubiera encantado participar en ello.  El hecho es que el relato de Juan es suficiente para mí pero tenemos el bono en este pasaje de las apariciones a María Magdalena y a los otros discípulos.

María Magdalena que regreso a la tumba luego de que Juan y Pedro se marcharan, “se inclinó para mirar dentro del sepulcro; y vio a dos ángeles con vestiduras blancas, que estaban sentados el uno a la cabecera, y el otro a los pies, donde el cuerpo de Jesús había sido puesto.”  Jesús esta allí también fuera de la tumba y finalmente María lo reconoce cuando él la llama por su nombre.  Aquí viene una parte que nunca he entendido muy bien. “Jesús le dijo: No me toques, porque aún no he subido a mi Padre . . .”  ¿No me toques?  ¿Qué tiene que ver el subir a su Padre con el poder ser tocado? La palabra en griego es ἅπτου (haptou) que literalmente viene de tocar.  Pero otras traducciones lo que utilizan es la frase “No trates de retenerme” o “No me detengas”. Si esas traducciones son mas correctas, entonces las palabras hacen mas sentido pero si la traducción correcta es “No me toques”, entonces no tengo ni idea porque para Dios nada es imposible.  Probablemente conoceré la respuesta cuando esté en la eternidad junto a Dios en el cielo.

Finalmente Jesús se aparece a todos los discípulos, en la primera ocasión sin Tomás y ocho días más tarde con él.  En la primera hace dos cosas que me llaman la atención.  Primero sopla para que reciban el Espíritu Santo.  ¿Cómo cuadra esto con Hechos 2?  Luego les dice: “A quienes remitiereis los pecados, les son remitidos; y a quienes se los retuviereis, les son retenidos.”  ¡Qué autoridad les es otorgada!  ¡Qué privilegio y qué responsabilidad!  En segundo lugar, cuando vuelve aparecer y Tomás está presente, le dice a él, tócame si quieres.  Tomás responde con: “!Señor mío, y Dios mío!”  Entonces viene la bienaventuranza para mí: “Porque me has visto, Tomás, creíste; bienaventurados los que no vieron, y creyeron.”  Yo estoy incluido en ese grupo y por lo tanto soy bienaventurado.  ¡Gracias Dios por poner en mí el creer sin ver!

Leave a comment

Filed under Vida de Jesús en los otros evangelios

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s