Génesis 28: Dios promete bendecir a Jacob

Jacob se marcha a buscar esposa en su familia en Mesopotamia, de la misma manera que su madre Rebeca fue buscada allá para Isaac y Esaú finalmente comprende cuál es una de las cosas que ha hecho mal.  Dicen las escrituras: “Vio asimismo Esaú que las hijas de Canaán parecían mal a Isaac su padre . . .”  Es bueno que se de cuenta de la situación pero en vez de reaccionar hablando con su padre Isaac, pedirle perdón, buscarle un remedio a la situación, lo que hace es rebelarse aún más cuando se nos dice: “ . . . y se fue Esaú a Ismael, y tomó para sí por mujer a Mahalat, hija de Ismael hijo de Abraham, hermana de Nebaiot, además de sus otras mujeres.”  No sé si culpar a Esaú o no, podemos decir que tal vez la situación fue injusta para él pero el hecho es que cuando él supo exactamente que estaba haciendo mal, en vez de corregirlo, decide amplificarlo haciendo más de lo que él sabía que no le iba a agradar a sus padres ni a Dios.  El problema no era uno de raza o cultura, el problema era uno de religión.  Dios quería apartar un pueblo para que le sirviera, pero Esaú no tiene ningún problema en contaminar ese pueblo con otras religiones.

Antes de que Jacob llegara a su familia en Mesopotamia, una noche se acuesta a dormir y nos relatan las escrituras: “Y soñó: y he aquí una escalera que estaba apoyada en tierra, y su extremo tocaba en el cielo; y he aquí ángeles de Dios que subían y descendían por ella.”  Lo que Jacob encontró mientras viajaba por el desierto fue la gracia de Dios.  Mediante sus maquinaciones había obtenido la primogenitura y la bendición de su padre.  Tuvo que huir por esto, sin embargo, Dios se acerca a él con promesas de bendición sin él merecerlas.  Jacob no había buscado a Dios, pero Dios lo había buscado a él.

Jacob, ante el sueño, reacciona con promesas de su parte para Dios.  Decide levantar un altar en el lugar, y llama el sitio Bet-el que quiere decir “Casa de Dios”.  Nos dice el pasaje: “E hizo Jacob voto, diciendo: Si fuere Dios conmigo, y me guardare en este viaje en que voy, y me diere pan para comer y vestido para vestir, y si volviere en paz a casa de mi padre, Jehová será mi Dios.  Y esta piedra que he puesto por señal, será casa de Dios; y de todo lo que me dieres, el diezmo apartaré para ti.”  Es interesante ver como Jacob condiciona su lealtad a Dios y sin embargo Dios no condiciona las bendiciones que le va a dar a Jacob.  Anteriormente Dios le había dicho a Jacob: “Yo soy Jehová, el Dios de Abraham tu padre, y el Dios de Isaac; la tierra en que estás acostado te la daré a ti y a tu descendencia.  Será tu descendencia como el polvo de la tierra, y te extenderás al occidente, al oriente, al norte y al sur; y todas las familias de la tierra serán benditas en ti y en tu simiente.  He aquí, yo estoy contigo, y te guardaré por dondequiera que fueres, y volveré a traerte a esta tierra; porque no te dejaré hasta que haya hecho lo que te he dicho.”

¿Qué nos muestra esto?  Varias cosas, entre ellas que Jacob todavía tenía un largo camino que recorrer en su relación y entendimiento de quien es Dios.  Dios lo va a bendecir sin condiciones y de la manera en que él reacciona me parece una de negociación o duda sin realizar que Dios siempre cumple sus promesas.  Desde mi perspectiva, él pudo decir: “Jehová, tu serás mi Dios.  Y esa piedra que he puesto por señal, será casa de Dios; y todo lo que me dieres, el diezmo apartaré para ti.”  Para Jacob todavía él podía escoger entre Jehová y otros dioses.  Lo que él no sabía todavía es que fuera de Dios no hay más.

¿Cómo puedo aplicar esto a mi vida?  En realidad me dé Dios o no me dé Dios cosas materiales, él sigue siendo Dios y yo sigo siendo su siervo.  Claro que quiero que me dé y me llene de bendiciones espirituales y materiales, pero lo que él hizo en la cruz por mí, donde me reconcilió con él, es más que suficiente para yo servirle y alabarle de corazón.  El toma la iniciativa y yo le agradezco que me haya buscado y me halla salvado sin yo merecerlo.  ¡A Dios sea toda la gloria y la honra por los siglos, amén!

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Filed under Abraham e Isaac y Jacob

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