Génesis 33: Jacob y Esaú se reúnen

Esta es la última meditación de la serie de Abraham, Isaac y Jacob.  Cerramos esta serie mirando la reconciliación de Jacob y Esaú.  Es interesante que la llame así porque lo menos que veo son cosas que me muestren que se hayan verdaderamente reconciliado, por lo menos de parte de Jacob.  Dios se ha comprometido con Jacob en bendecirlo y protegerlo pero sin embargo, Jacob se comporta como alguien que está esperando que lo traicionen y lo ataquen.  Uno se pregunta, ¿dónde esta la confianza de Jacob en Dios?  Primeramente, vemos los preparativos que hizo.  Estos son de un hombre temeroso de lo que va a pasar con una mente claramente culpable.

Sin embargo, el pasaje nos describe el encuentro de esta manera: “Pero Esaú corrió a su encuentro y le abrazó, y se echó sobre su cuello, y le besó; y lloraron”.  Uno diría, un final feliz, se reconciliaron y de ahora en adelante hacia una mejor relación.  En la superficie, Jacob y Esaú se habían reconciliado.  Pero a pesar de todo, Jacob seguía desconfiando.  No quiso que su hermano lo acompañara en el camino, ni acepto que dejara algunos hombres para protegerlo.  Dejo que su hermano pensara que iba de camino a Seir, pero sin embargo se volvió en dirección a Sucot tan pronto su hermano se perdió de vista.  Yo no llamaría nada de esto como el comportamiento de un hombre que esta seguro que su hermano tiene cubierta su espalda.

En todo esto, yo no culpo a Esaú.  Al fin y al cabo, si tuviéramos que escoger una víctima, tendría que ser él en esta relación fraternal.  Hay un viejo refrán puertorriqueño que dice que el ladrón juzga por su condición.  Yo creo que  Jacob había engañado a tanta gente que no sabía como vivir descansando en los brazos de Dios.    Parece también que desconfiaba hasta de su propia sombra.  Yo no quiero vivir así.  Yo quiero aprender a confiar, primeramente en Dios, en su fidelidad y en su protección y luego en la gente que son mis hermanos y hermanas que Dios pone en mi camino.  O creo o no creo, pero no debo estar en las dos aguas.  Necesito de Dios, que aumente mi fe, que me sienta dispuesto a crecer junto a los hermanos que me rodean, que aprenda a confiar en ellos y que ponga mi vida en las manos de Dios, sabiendo que no hay mejor sitio en donde estar.

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Filed under Abraham e Isaac y Jacob

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