2 Samuel 7: Dios promete bendecir a David

David ya tenía el reino bajo control y por lo tanto creyó apropiado que era tiempo de construir un templo donde poner el arca de Dios que era el símbolo de la presencia de Dios en medio de su pueblo.  El habla con el profeta Natán y veamos el intercambio que tienen: “. . . dijo el rey al profeta Natán: Mira ahora, yo habito en casa de cedro, y el arca de Dios está entre cortinas.  Y Natán dijo al rey: Anda, y haz todo lo que está en tu corazón, porque Jehová está contigo.”  De esta manera básicamente Natán le dice a David, si quieres construir, hazlo.

Hasta ahí, un buen comienzo pero el problema es lo que viene después.  Continua el pasaje diciendo: “Aconteció aquella noche, que vino palabra de Jehová a Natán, diciendo: Ve y di a mi siervo David: Así ha dicho Jehová: ¿Tú me has de edificar casa en que yo more?”  Dios no quería que David le construyera casa.  ¿Por qué Natán le dijo inicialmente que sí?  Probablemente no es porque Dios cambiara de opinión sino mas bien debido a que Natán al ofrecer su primera respuesta no había consultado a Dios.  El asumió que porque Jehová estaba con David, estaba bien lo que David quería hacer y al fin al cabo, ¿no era un templo para Dios?

Natán responde sin consultar a Dios primero.  Su intenciones eran buenas pero buenas intenciones no bastan.  Respondió incorrectamente.  Esto me enseña a mí, que aún la decisiones mas obvias deben de consultarse con Dios en oración.  Para aclarar, me refiero a cosas que son de envergadura, no si me pongo el pantalón crema o el azul.  Jehová en su misericordia, corrige la situación hablando con Natán, pero nos podemos imaginar que hubiera sucedido sin la intervención directa de Dios.  Dios desea proveerme a mí dirección.  David va por permiso para construir y termina recibiendo una gran promesa de parte de Dios, que “ . . .  cuando tus días sean cumplidos, y duermas con tus padres, yo levantaré después de ti a uno de tu linaje, el cual procederá de tus entrañas, y afirmaré su reino.  El edificará casa a mi nombre, y yo afirmaré para siempre el trono de su reino.”  De la misma manera Dios mirará donde está mi corazón y si está en el sitio correcto, él me guiara por las diferentes decisiones importantes de mi vida.

La promesa de Dios de sostener a los descendientes de David sugería que a Israel nunca le iba a faltar el liderazgo que necesitaba.  Dios nunca anuló esa promesa.  Aún luego de que fuera conquistada y perdiera su independencia, los israelitas siempre esperaron a un rey de la familia de David.  Desgraciadamente, ese Mesías vino, y lo rechazaron y por eso es que todavía lo están esperando y no saben que viene por segunda vez.

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