Éxodo 4: Dios convence a Moisés para que regrese a Egipto

Moisés esta listo a presentar por qué no debe ser él.  Le presenta dos razones y una petición por la cual no debe ser él.  La primera excusa o razón, todo depende cómo queremos ver el texto, es porque  no me van a creer.  Moisés le dice a Dios: “He aquí que ellos no me creerán, ni oirán mi voz; porque dirán: No te ha aparecido Jehová.”  Yo no culpo ni critico por ésta a Moisés.  Yo creo que sería también mi argumento.  Yo pensaría: “Esto suena muy bien, pero no tengo evidencia, por lo tanto nadie me va a creer.”  Así que tal vez no hubiera usado sus palabras, pero hubiera presentado en forma de petición, algo similar.

A eso Dios responde con una de mis frases favoritas de las escrituras: “¿Qué es eso que tienes en tu mano?”  Me atrae la idea de que Dios esta dispuesto a trabajar conmigo usando aquello que tengo.  Dios no tiene que convertirme en un superhéroe para que yo pueda hacer algo para él y su obra.  El usa lo que poseo, mis talentos, habilidades, tiempo, posesiones para que se haga su voluntad.  En ese proceso me permite desarrollarme a la misma vez que le estoy sirviendo.  Moisés respondió:  “ Una vara.”  ¡Qué cosa mas simple y sencilla!  Solo tiene una vara y Dios la utiliza en aquel momento para hacer un milagro que mas tarde Moisés va a poder repetir.  ¿Qué tengo yo en mi mano?  En mi caso, más que una vara, y todo lo que tengo se lo quiero poner a sus pies para que lo utilice conforme a su voluntad.

La segunda razón o excusa que él da es que no sabe hablar.   Le dice Moisés a Dios: ¡Ay, Señor! nunca he sido hombre de fácil palabra, ni antes, ni desde que tú hablas a tu siervo; porque soy tardo en el habla y torpe de lengua.”  Moisés o era tartamudo o tenía un problema de expresión similar a éste.  Educación no le podía faltar, era hijo de la hija del faraón, así que tenía que ser un problema que no necesariamente se resuelve con educación o conocimiento.  Si era un defecto físico, ¿por qué Dios no lo sana?  El hecho es que Moisés se acerca a Dios como diciéndole que no sabe como va a poder hacer lo que se le pide.  A él se le olvida con quien esta hablando, pero Dios no tarda en recordárselo.  Dios le dice: “: ¿Quién dio la boca al hombre? ¿o quién hizo al mudo y al sordo, al que ve y al ciego? ¿No soy yo Jehová?”  Me encanta cuando Dios entra en una conversación personal y es directo y le recuerda al individuo en cuestión con quien esta hablando.  Es como si Dios le dijera “pruébame que soy Jehová, el creador de los cielos y la tierra y todo lo que hay.  Yo te voy a enseñar lo que tienes que decir”.  Al compartir la palabra de Dios con otros, siempre oro que Dios tome las palabras, las transforme y que la gente oiga lo que Dios quiere que oigan.  Tengo un testimonio tremendo a ese respecto que contaré algún otro día.

Moisés lo intenta una tercera vez haciendo una petición: ¡Ay, Señor! envía, te ruego, por medio del que debes enviar.”  En otras palabras: “Por favor, Señor, manda a otro.”  Aquí se enoja Dios con Moisés, básicamente le dice basta de excusas, te voy a dar alguien que te ayude pero vas a ir tú.  Dios escoge a Aarón para esto, y de esa manera, Moisés parte de regreso a Egipto.

Esta bien cuando uno al principio hace preguntas a Dios, le pone excusas, da razones pero llega el punto en el cual uno tiene que dejar de dilatar o cuestionar y tiene uno que ponerse a hacer lo que tiene que hacer.  Yo tengo que aprender a reconocer ese momento, poner a un lado las dudas y moverme en fe en la dirección que Dios esta señalando.

Al finalizar del capítulo hay un evento que parece salir de la nada. ¿Por qué Dios trata de matar a Moisés, como alegan algunos?  Dice las escritura: “Y aconteció en el camino, que en una posada Jehová le salió al encuentro, y quiso matarlo.”  Me parece que el pasaje no se refiere a Moisés sino a su hijo Gersón.  El nombre de Moisés no se menciona en los versículos 24 al 26.  Probablemente ya Moisés había sido circuncidado cuando niño.  Según el pacto con Abraham, había que hacerlo al octavo día y sus padres lo tuvieron por tres meses antes de echarlo al río.  Además, cuando la hija del faraón lo encuentra, inmediatamente dice que el niño es hebreo porque tal vez vio que estaba circuncidado.  El hecho es que  en el pasaje a quién circuncidan, no es a Moisés sino a su hijo y esto satisface a Jehová.  Esto me hace más lógica, cuando el versículo  anterior, Dios le pide a Moisés que le diga al faraón: “Ya te he dicho que dejes ir a mi hijo, para que me sirva, mas no has querido dejarlo ir; he aquí yo voy a matar a tu hijo, tu primogénito.”  Si Dios va actuar tan severamente con el faraón, ¿cómo va a permitir que el líder de su pueblo no haya circuncidado a su hijo?  Séfora circuncida a su hijo, y el caso se resuelve.  Esto me enseña que si vamos a servir a Dios, mas vale que primeramente nos aseguremos que nuestra casa este limpia para que pueda servir de testimonio a otros de lo que Dios es capaz de hacer.

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