Éxodo 14: Los israelitas cruzan el mar a salvo

Esta es otra historia que cuando niño me cautivaba y siempre estuvo conmigo luego de la primera vez de escucharla.  La escena siempre esta en mi mente como demostración del gran poder de Dios y de la capacidad que él tiene para actuar a favor de su pueblo.  Este pasaje comienza cuando Dios le dice a Moisés cuales son las planes del Faraón y hacia dónde debe de ir.  Es interesante que Dios los dirige hacia el mar porque significa que el abrir del Mar Rojo, no fue una improvisación de parte de Dios sino parte del plan para ser “glorificado en Faraón y en todo su ejército, y sabrán los egipcios que yo soy Jehová.”  Dios no improvisa.  Desde la eternidad, él lo conoce todo y sabe exactamente lo que va hacer.  Eso no solo aplica a su pueblo sino que también aplica a mí.  Mis problemas, mis dudas, mis tribulaciones, Dios las conoce y me ha llevado al lugar donde me encuentro en estos momentos para él glorificarse en mí y la gente que me conoce alabe a Dios por lo que él ha hecho.

El Faraón y su pueblo despiertan de su estupor y de momento realizan que no hay nadie que trabaje por ellos.  Esta reacción me hace más sentido que la de darle regalos a los israelitas para que se vayan.  Si la reacción inmediata a la muerte de los primogénitos fue de temor, ahora se convierte en una reacción de revancha y deseo de regresar las cosas como estaban antes.  Lo que ellos no realizaban, es que el plan de Dios se había ya puesto en marcha y no iba a ver forma de ellos cambiar lo que Dios estaba haciendo por su pueblo.

Los egipcios se acercan con sus formidables carros de guerra y los israelitas comienzan a dudar y comienzan a quejarse.  Es interesante como ese pueblo que acaba de ver la mano de Dios actuando a favor de ellos en la muerte de los primogénitos, comienza a quejarse diciendo a Moisés: “¿No había sepulcros en Egipto, que nos has sacado para que muramos en el desierto? ¿Por qué has hecho así con nosotros, que nos has sacado de Egipto?  ¿No es esto lo que te hablamos en Egipto, diciendo: Déjanos servir a los egipcios? Porque mejor nos fuera servir a los egipcios, que morir nosotros en el desierto.”  Esto provoca dos reacciones en mí.  La primera, no puedo entender como es posible que tengan una memoria tan selectiva.  No se acuerdan de lo que Dios acaba de hacer para sacarlos de Egipto pero si alegan que mejor ser esclavo vivo que un esclavo libre pero muerto.  Solo unos días atrás Dios los sacó con gran poder, ¿por qué no pueden confiar en él?  En segundo lugar, no los juzgo porque en ocasiones reacciono de la misma manera.  He visto sanidades y he visto prodigios y milagros pero si el problema que me encuentro es grave y me afecta a mí directamente, pasó por un periodo en el cual me pregunto si Dios actuara a mi favor.  Gracias doy a Dios por su Palabra y por la oración porque solamente en ellas es que encuentro fortaleza, aumentan mi fe y me permiten realizar y ver que no estoy solo sino que Dios esta en control.  También doy gracias a Dios por aquellos hermanos y amigos que me tienen en sus oraciones y me dan fortaleza en medio de las circunstancias más difíciles.  La última herramienta que uso es recordar cómo en situaciones anteriores, Dios actuó en mi favor y a favor de su pueblo, para poder decir como el salmista: “Jehová es mi luz y mi salvación; ¿de quién temeré?   Jehová es la fortaleza de mi vida; ¿de quién he de atemorizarme?”

Moisés le dice a los israelitas una frase hermosa: “Jehová peleará por vosotros, y vosotros estaréis tranquilos.”  Aunque es algo que sé, ¿cuantas veces he querido escucharlas de alguien que me las diga?  Jehová peleará por ti, y tu estate quieto.  Espera en él y no hagas ruido.

Luego de que Moisés conforta a los israelitas, Dios le dice: “¿Por qué clamas a mí? Di a los hijos de Israel que marchen.”  Es como si Dios le dijera a Moisés: ¿Y tú por qué me pides ayuda? ¡Mejor ordena a los israelitas seguir adelante!  Dios trajo el pueblo al frente del mar, va a mostrar su poder así que lo único que queda es seguir marchando hacia adelante.  ¡Gloria a Dios!  Tengo que caminar hacia adelante sabiendo de que Dios abrirá el camino.  Los israelitas comenzaron a marchar hacia el mar y el ángel de Dios con una columna de  nube se pone detrás de ellos y esa columna se convierten en luz para los israelitas pero tinieblas para los egipcios lo cual impidió que ellos alcanzaran al pueblo de Israel en toda la noche.  Dios es mi luz y mi salvación.

Finalmente, Dios da la victoria y las escrituras nos dicen: “Y vio Israel aquel grande hecho que Jehová ejecutó contra los egipcios; y el pueblo temió a Jehová, y creyeron a Jehová y a Moisés su siervo.”  Dios se glorificó nuevamente y los israelitas mostraron respeto al Señor y comenzaron a confiar en él y en su siervo Moisés.  La gente siempre esta dispuesta a seguir al líder de Dios que les muestra como Dios los está bendiciendo y a través de su ejemplo aprenden a respetar y confiar en Dios.  Todo esto me recuerda un corito que cantaba en mi juventud que decía:

Aunque un ejército acampe contra mí,

No temerá mi corazón;

Aunque contra mí se levante guerra,

Yo estaré confiando, en mi Salvador.

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