Éxodo 16: Dios envía maná y codornices

La palabra maná significa literalmente, “¿Qué es esto?”  El pueblo estaba comenzando a caminar nuevamente con Dios y por lo tanto era beneficioso que aprendieran su total dependencia de él.  Durante cuarenta años tuvieron que depender de Dios para sobrevivir.  El maná era el sistema socialista perfecto, no podía acumularse y todo el mundo tenía acceso todas las mañanas al mismo.  Tratar de pasarse de listo era imposible porque nada se podía usar el día siguiente.

Algunos estiman que la cantidad de personas que salieron de Egipto podía acercarse al millón de personas.  Así que el ponerse de acuerdo en algo era bien difícil.  Pero había algo que sí se podían poner de acuerdo, era en el murmurar, “Y toda la congregación de los hijos de Israel murmuró contra Moisés y Aarón en el desierto.”  Esta queja se registra a los 45 días de haber salido de Egipto.  Se estaban quejando que no estaban comiendo bien, “Ojalá hubiéramos muerto por mano de Jehová en la tierra de Egipto, cuando nos sentábamos a las ollas de carne, cuando comíamos pan hasta saciarnos; pues nos habéis sacado a este desierto para matar de hambre a toda esta multitud.”  Parece que lo que Dios ha hecho se olvida rápidamente con el estomago vacío.  Dios reacciona y les anuncia que pan del cielo vendrá a ellos todos los días y ahí aparece el maná por primera vez en las escrituras.

No es sorprendente lo mucho que murmuramos.  Como decimos en Puerto Rico, el deporte nacional es el chisme.  Dios no ignora mis murmuraciones.  Al contrario, él sabe todas ellas.  El problema no es que tengan hambre, el problema es que se comparan con Egipto y dicen que mejor estaban allá.  Esto es ser malagradecido y es faltarle el respeto a Dios.  Somos afortunados del gran amor que Dios nos tiene.  Porque sino, muchos ya hubieran sido fulminados.  Debo de tener cuidado de cómo presento mi necesidad y nunca se me debe olvidar de que estoy hablando con Dios.

Aunque las instrucciones eran claras pasa lo que siempre pasa.  Siempre hay gente que no sigue instrucciones y desobedece.  Así que algunos trataron de coger de más y al otro día “crió gusanos, y hedió”.  También Moisés les dice que el día anterior al día de reposo, van a coger el doble, lo van a preparar para comérselo el día siguiente, porque el día de reposo no podían recogerlo.  Nuevamente la misma situación, algunos desobedecieron y le dijo Dios a Moisés, “¿Hasta cuándo no querréis guardar mis mandamientos y mis leyes?”

La gran lección que aprendo de todo esto es que tengo que aprender a depender de Dios.  Aún después de 40 años, no todo el mundo había aprendido la lección pero yo espero no tener que llegar a los 80 años para finalmente aprender y vivir dependiendo completamente de Dios.  En los últimos tiempos, he ido aprendiendo a depender más de mi Dios y espero que no me tenga que llevar al desierto para que se me grabe en mi mente y en mi corazón.  ¡Dios, todas las cosas provienen de ti, así que pon en mí el confiar completamente en tu provisión para mí y mi familia!

“Ya no se preocupen por lo que van a comer, o lo que van a beber, o por la ropa que se van a poner.  Sólo los que no conocen a Dios se preocupan por eso. Ustedes tienen como padre a Dios que está en el cielo, y él sabe lo que ustedes necesitan.  Lo más importante es que reconozcan a Dios como único rey, y que hagan lo que él les pide. Dios les dará a su tiempo todo lo que necesiten.”  Mateo 6:31-33(TLA)

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