Números 14: Los israelitas tienen miedo de entrar a Canaán

Hay una frase que dice “Tan cerca pero tan lejos”.  Eso es lo que se puede decir de la nación de esclavos que Dios sacó de Egipto y estaban a punto de entrar en la tierra prometida.  A pesar de las abundantes demostraciones de poder por más de un año de parte de Dios para beneficiarlos, los israelitas tuvieron miedo ante el informe de los espías acerca de Canaán.  Este miedo llega a rebelión abierta y se organizó una sublevación en contra de Moisés.  Ahí, a punto de cruzar, en la frontera misma, fueron cobardes y se alejaron.  Por eso, Dios decide esperar una generación y los esclavos originales nunca entraron.  Todos los que fueron mayores de 20 años estaban destinados a dejar sus huesos en el desierto.

Este capítulo comienza luego de que los espías han regresado de reconocer a Canaán, informan que es la tierra que fluye leche y miel pero diez de ellos dicen que es una tierra de gigantes y es una locura tratar de conquistarla.  Inmediatamente el pueblo se acobarda y luego del shock inicial se comienzan a organizar para buscar otro líder y regresar a Egipto.  Cuando se están quejando dicen lo siguiente: “!Ojalá muriéramos en la tierra de Egipto; o en este desierto ojalá muriéramos!”  Eso es exactamente lo que les pasa.  De castigo por su rebelión, son destinados a morir en el desierto tal y como lo expresaron.  Nunca realizaron que con esa expresión comenzaron a firmar su sentencia de muerte.

La reacción de Moisés no se hace esperar.  El conoce a Dios y sabe cómo va a reaccionar.  Así que Moisés junto a Aarón y Josué con Caleb, se humillan delante del pueblo allí reunido, y les suplican que no sean rebeldes contra Dios.  El pueblo reacciona y se nos dice que “Entonces toda la multitud habló de apedrearlos.”  La cosa ya se pone difícil y Jehová interviene y “la gloria de Jehová se mostró en el tabernáculo de reunión a todos los hijos de Israel.”  ¿Qué le paso al pueblo de Israel que no entraron a poseer lo que era de ellos?  Sabemos que tuvieron miedo pero, ¿por qué no pudieron sobreponerse al mismo?

Tal vez, el problema fue que ese pueblo nunca se pudo reponer a la mentalidad de esclavo.  Nunca pudieron realizar que eran libres y el que los liberó estaba con ellos.  Nunca realizaron que había una mejor vida que la que tuvieron y en realidad nunca supieron como poner su confianza en Dios.  Hay una aplicación directa en todo esto para mí.  En ocasiones he estado en la frontera de una aventura con Dios y no avancé por temor.  Desde que me gradué de universidad y estaba buscando trabajo, hasta recientemente, en ocasiones avancé pero en otras me retiré y me puse a pensar en tiempos mejores.  Para mí la clave es saber en donde está Dios.  Cual es el lado que él está tomando o en que dirección esta su voluntad perfecta y yo la seguiría.  Si eso estuviera claro siempre, sería más fácil la toma de decisiones.  Pero la realidad es, ¿quién quiere ser un mero robot aceptando órdenes?  El reto tal vez consiste en que aún cuando no estemos muy claros de hacia donde se mueve el viento de Dios, estemos dispuestos a creer en él de tal manera que avancemos confiando en su provisión y protección.  Tal vez así podamos finalmente librarnos de Egipto, y estemos dispuestos a conquistar la tierra prometida.

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Filed under Moisés y el éxodo

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