Deuteronomio 4: Dios ordena a los israelitas que lo obedezcan

Este pasaje comienza con las experiencias de los israelitas y luego demuestra como las leyes del pacto se relacionan con estas experiencias.  Por ejemplo, Moisés les recuerda sus encuentros con Dios y les menciona que “ninguna figura visteis el día que Jehová habló con vosotros de en medio del fuego;” por lo tanto los ídolos hechos por manos humanas ofenderían y devaluarían a Dios.  Luego describen el extraordinario privilegio que tiene Israel: conocer personalmente al Dios que creo el universo.

Moisés según hablaba, en ocasiones les recordaba su peculiar llamado como nación.  Decía Moisés: “Guardadlos, pues, y ponedlos por obra; porque esta es vuestra sabiduría y vuestra inteligencia ante los ojos de los pueblos, los cuales oirán todos estos estatutos, y dirán: Ciertamente pueblo sabio y entendido, nación grande es esta.”  La pureza de los israelitas serviría como ejemplo a las naciones que le rodeaban, las que se verían atraídas por el Dios verdadero.

Por eso, Dios le dice a los israelitas, “Por tanto, guárdate, y guarda tu alma con diligencia, para que no te olvides de las cosas que tus ojos han visto, ni se aparten de tu corazón todos los días de tu vida; antes bien, las enseñarás a tus hijos, y a los hijos de tus hijos”.  ¿Guárdate, y guarda tu alma con diligencia?  ¿Qué es lo que esta pidiendo Moisés?  Lo que se esta pidiendo es que sean cuidadosos en extremo para que no se olviden lo que han visto que Dios ha hecho.  Esto debe de ser reflexionado continuamente para que no se les olvide de donde salieron y lo que Dios había hecho para traerlos allí.

Esta enseñanza es similar para nosotros.  Tenemos que continuamente recordar desde donde el Señor nos ha traído.  Si continuamente meditáramos en lo que él ha hecho por nosotros, sería mas difícil que nos apartáramos de él.  Algunos personas dicen que no se acuerdan cuando vinieron al Señor.  Para mí no es tanto la importancia de la fecha sino el evento.  Tenemos que recordar donde estábamos y de donde nos sacó.  Ese evento hay que recordarlo y celebrarlo porque fuimos beneficiados de él.  No es que me este gozando de mi pasado pecaminoso, sino que me estoy gozando de la gran obra que Dios ha hecho en mí.  Dios no desea tener conmigo una experiencia teórica sino que quiere tener conmigo una experiencia personal que este en la historia y que tenga referencias físicas que yo pueda recordar.  Si hago esto con diligencia, y se los enseño a mis hijos, me voy a beneficiar de una relación estrecha con Dios que no va a depender de los vaivenes de cada día.

Moisés también les advierte con respecto a la idolatría y llega un momento que nos parece que les está profetizando.  Moisés les dice: “Cuando hayáis engendrado hijos y nietos, y hayáis envejecido en la tierra, si os corrompiereis e hiciereis escultura o imagen de cualquier cosa, e hiciereis lo malo ante los ojos de Jehová vuestro Dios, para enojarlo; yo pongo hoy por testigos al cielo y a la tierra, que pronto pereceréis totalmente de la tierra hacia la cual pasáis el Jordán para tomar posesión de ella; no estaréis en ella largos días sin que seáis destruidos.  Y Jehová os esparcirá entre los pueblos, y quedaréis pocos en número entre las naciones a las cuales os llevará Jehová.”  Esto es exactamente lo que les pasó al pueblo de Israel, se apartaron, adoraron a otros dioses y por eso no permanecieron en la tierra que Dios le dio.  Pero aunque el castigo es terrible, también hay esperanza porque se nos dice “Mas si desde allí buscares a Jehová tu Dios, lo hallarás, si lo buscares de todo tu corazón y de toda tu alma.  Cuando estuvieres en angustia, y te alcanzaren todas estas cosas, si en los postreros días te volvieres a Jehová tu Dios, y oyeres su voz; porque Dios misericordioso es Jehová tu Dios; no te dejará, ni te destruirá, ni se olvidará del pacto que les juró a tus padres.”

Esa es precisamente mi esperanza.  Mi intención es acordarme de lo que él ha hecho y obedecer su mandamiento pero es bueno saber que cuando falle y resbale, tengo la oportunidad de, si lo busco de todo corazón, encontrarle.  Porque Dios no me dejará, ni me destruirá, ni se va a olvidar de mí “porque Dios misericordioso” es Jehová.  ¡Aleluya!

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Filed under Moisés y el éxodo

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