Génesis 3: El primer pecado crea una necesidad

Estamos comenzando un nuevo tema, la salvación.  Siempre que se medita en este tema hay que comenzar desde el principio, literalmente desde Génesis.  En ese primer libro, el primer sitio a mirar tiene que ser la primera desobediencia del ser humano en el huerto de Edén.  Todo comienza con una simple pregunta a Eva de parte de la serpiente (Satanás): “¿Conque Dios os ha dicho: No comáis de todo árbol del huerto?”  Interesante que la serpiente comienza diciendo de todo árbol del huerto.  Me recuerda cuando una adolescente, hablando de sus padres, dice que no la dejan hacer nada.  Si uno le preguntara cosas más específicas, descubriría que el problema que tiene ella es que le dijeron que no puede llegar a su casa después de las diez de la noche.  De no dejarla hacer nada a no después de las diez, hay un gran trecho, pero casi siempre nos enfocamos en aquello que no tenemos o no podemos hacer, en vez de aquello que tengo y si puedo hacer.

La respuesta de Eva en castellano parece como si la estuviera recitando.  Así que la reacción de la serpiente es negar la advertencia de Dios, “No moriréis”, e implicar otros motivos de parte de Dios, “sino que sabe Dios que el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal.”  ¿Qué le pasó por la mente a Eva?  ¿Cuál sería la parte que le llamó la atención?  ¿Ser como Dios o saber el bien y el mal?  No lo sabemos pero el hecho es que Adán y Eva desobedecieron a Dios.

Nunca he creído que otros, incluyéndome a mí, actuarían de manera diferente.  El problema es que ser igual a Dios suena atractivo y el conocer el bien y el mal suena aún más.  ¿Qué hemos hecho con ese conocimiento?  No mucho y en la mayoría de los casos nada bueno.  Pero el hecho es que desobedecer a Dios nos aleja de él y conlleva castigo y eso crea la necesidad de algún medio de perdón y reconciliación con Dios.  Si fui creado para estar en perfecta comunión con él, y mi desobediencia me aleja de él, necesito algo o alguien que me reconcilie con Dios para poder volver estar en su presencia.

Dios prevé la solución cuando le dice a la serpiente: “Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar.”  Le dijo en otras palabras “Haré que tú y la mujer, sean enemigas; pondré enemistad entre sus descendientes y los tuyos. Un hijo suyo te aplastará la cabeza, y tú le morderás el talón.”(TLA)  Va a ver un descendiente que finalmente va a destruir a la serpiente pero no sin antes, la serpiente herirlo a él.

Un problema creado por el hombre y la mujer, una solución creada por Dios.  En su infinita misericordia y gracia, él no quiso que las cosas se quedaran así, sino que va a proveer una manera en la cual yo me pueda reconciliar.  De eso tratan las meditaciones de las próximas dos semanas.

Nota – Si quieres leer el otro blog que escribí sobre Génesis 3 puedes ir a http://wp.me/p22jXn-m

 

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