Juan 10: El buen pastor

Jesús es el buen pastor.  Esto me indica varias cosas.  Una es que existe una relación personal entre él y yo.  Al inicio del pasaje se nos dice: “A éste abre el portero, y las ovejas oyen su voz; y a sus ovejas llama por nombre, y las saca.”  En algunos sitios las ovejas de los diferentes rebaños se guardaban dentro de una cerca por la noche y en la mañana se sacaban y se llevaban a los campos para que comieran.  En el lugar donde esta todo el mundo, allí escucharemos su voz y saldremos a estar con él.  En adición, “Y cuando ha sacado fuera todas las propias, va delante de ellas; y las ovejas le siguen, porque conocen su voz.”  Hace muchos años atrás, Jesús me llamó un día para que lo siguiera y desde ese momento he podido reconocer su voz y le he seguido.  Si uno entrega su vida al Señor, uno aprende a reconocer cuando él habla, y a diferenciar de aquellas voces que nos quieren engañar.  Tengo que estar bien alerta para solo escuchar su voz porque es claro que tengo la capacidad de reconocer cuando es el extraño que habla.  Esto es, si como decimos en Puerto Rico, “no me duermo en las pajas”.

Jesús se compara con dos cosas, con la puerta y con el pastor. Con la puerta me indica, “Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos.”  El secreto está en el entrar.  Muchas cosas buenas me esperan al otro lado de la puerta solamente si entro a través de ella. Tengo que ir a través de Jesús.  No hay otra forma ni manera.  Es la única forma de hallar pastos que son necesarios para mi supervivencia tanto física como espiritual.

Cuando se compara con el pastor me dice: “Yo soy el buen pastor; el buen pastor su vida da por las ovejas.”  Jesús vino a dos cosas de acuerdo a este pasaje, para dar su vida por mí y para que tuviera vida en abundancia.  El dar su vida por mí es claro pero ¿qué es vida en abundancia?  No creo que sea una promesa de cosas materiales, sino mas bien, la oportunidad de conocer a Jesús personalmente y todas las bendiciones espirituales que él brinda.  No es tener mucho más en esta vida, sino el conocer y poseer la verdadera vida que culmina en una eternidad con Dios.

Jesús también hace muy claro que todo lo que él va hacer y le va a pasar es por completo decisión propia, “así como el Padre me conoce, y yo conozco al Padre; y pongo mi vida por las ovejas . . . . . Por eso me ama el Padre, porque yo pongo mi vida, para volverla a tomar.  Nadie me la quita, sino que yo de mí mismo la pongo. Tengo poder para ponerla, y tengo poder para volverla a tomar.”  Si alguien tiene duda, déjenme explicarlo, Jesús no es la oveja indefensa que fuerzas mayores a él lo llevaron a la cruz, él es el León de Judá que optó por no defenderse y entregó su vida voluntariamente para morir por nosotros en la cruz, y al tercer día, la tomó y resucitó, para ser el primero en todo y mostrar que ni la muerte tenía ningún control sobre él.

Nuevamente, Jesús habla de nosotros cuando dice: “También tengo otras ovejas que no son de este redil; aquéllas también debo traer, y oirán mi voz; y habrá un rebaño, y un pastor.”  Es interesante que ese nuevo rebaño que yo soy parte dos mil años mas tarde, tiene otro pastor pero el que me llamó a ser parte de ese rebaño lo fue Jesús.  ¡Gracias Jesús por llamarme y poner en mí el escucharte!  ¡Gracias por poner tu vida por mí y al tercer día tomarla de nuevo!  ¡Gracias por los pastores que he tenido que me han acercado a ti!

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Filed under Juan, La salvación

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