Efesios 2: Nueva vida en Cristo

“Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados,” Efesios 2:1

Esta imagen es poderosa.  Yo estaba muerto en mis delitos y pecados, mas Jesús vino y me dio vida.  La imagen que evoca para mí es que espiritualmente yo estaba tendido en el suelo, un cuerpo sin vida, mas el Maestro se acercó, se inclinó, se acercó a mi rostro y sopló vida dentro de mí.  Mis ojos se abrieron y lo que vieron fue su rostro resplandeciente, con una gran sonrisa, con sus brazos abiertos para que me enderezara y lo abrazara.  Así hice y ese abrazo me llenó de paz y alegría.  He pasado de muerte a vida.

Todo esto fue hecho por Dios.  El pasaje añade, “Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos), y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús, para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús.”  Me llama la atención el tiempo de los verbos.  Me dice que nos dio vida, en pasado que hace sentido, nos resucitó, algo en pasado que no ha sucedido, y que nos hizo sentar, algo también como que sucedió pero todavía no es el caso.  Esta forma de hablar me hace pensar que cuando vengo a Cristo, todo lo demás esta asegurado.  En el tiempo de Dios, que no hay ni principio ni fin, se ha diseñado que estemos con Jesús en lugares celestiales y por lo tanto, así va a pasar.  Pablo esta tan seguro de eso que lo habla como que ha ya sucedido aunque todavía él no lo haya experimentado.

La declaración fundamental de este capítulo es que, “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe.”  No hay esfuerzo humano que yo pueda hacer para ganarme la salvación.  Ésta es un regalo de Dios y tengo que comprender que no hay obras que pueda hacer para salvarme, pero porque soy salvo es que hago las obras.  Así se nos dice, “Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.”   No es que argumente que solo uno puede hacer obras si es salvo, porque es claro que hay mucha gente buena en este mundo que hacen buenas obras y no conocen a Cristo.  El asunto es que porque sean buenos y hagan buenas obras, no van a ser salvos, porque solamente a través de la fe, y ésta en Cristo, es que podemos alcanzar ser salvos y por ende paz con Dios.

Dios me reconcilia con él por medio de la cruz de Cristo.  No solo eso sino que las buenas nuevas de paz son que  “por medio de él los unos y los otros [judíos y gentiles] tenemos entrada por un mismo Espíritu al Padre.”  Esto me permite ser “conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios . . . . . ”  ¡Qué gran honor y que gran privilegio!  ¿Acaso se puede pedir más?

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