Santiago 2: La fe se muestra con nuestras acciones

Otra vez estamos aquí.  ¿Qué es más importante, la fe o las obras?  ¿Cómo uno se salva, por fe o por obras?  ¿O es una combinación de las dos?  ¿Cuál es el argumento que aquí se presenta y como esto me aplica a mí?

Hay una historia que leí hace algún tiempo acerca de dos caballeros (de estos de espadas, escudos y armaduras) que encontraron un escudo que estaba abandonado en el campo.  Uno alegaba que era de oro, pero el otro juraba que era de plata.  Comenzaron a discutir tan fuertemente el asunto que estuvieron a punto de sacar las espadas para dirimir la disputa.  Unos de ellos sugiere que primeramente investiguen antes de comenzar el duelo.  Así lo hacen y descubren que un lado es de oro pero el otro lado es de plata.  Así son la fe y las obras, los lados opuestos del mismo escudo de la salvación.  La salvación no es posible sin la fe y si ésta no viene acompañada de obras, es una fe muerta.  ¿Pero es la fe suficiente?  Claro que sí, solo hay que mirar al ladrón en la cruz.  Tuvo tiempo para creer, pero no tuvo tiempo para hacer ninguna obra.  Pero a mí no me pasó así.  En unas dos semanas, voy a cumplir cuarenta años de haberle conocido.  Así que, ¿dónde están mis obras?

Parece que la clave del argumento está cuando Santiago dice: “Pero alguno dirá: Tú tienes fe, y yo tengo obras. Muéstrame tu fe sin tus obras, y yo te mostraré mi fe por mis obras.”  ¿Podrá alguien mostrar a un hombre de fe que no realice ninguna obra?  El mero hecho de venir a Cristo por fe, entregarle la vida a él, dejar que él entre y le transforme, resulta en una nueva criatura que va a estar inclinada hacia buenas obras.  ¿Puede alguien salvarse solo por las buenas obras?  Es claro que no porque nosotros los cristianos no tenemos el monopolio de la caridad y las buenas acciones.  Todas las grandes religiones del mundo enfatizan la importancia de las buenas acciones a favor de otros.  Ellos hacen buenas obras pero no creen en Jesucristo y por lo tanto no son salvos.

Yo respeto a los teólogos y creo que son de gran bendición para el reino pero en ocasiones el asunto a discutir es uno práctico mas que teórico.  No puedo concebir a alguien que diga creer y por lo tanto sea salvo, que no se sienta impulsado por el Espíritu Santo en él a hacer buenas acciones y hechos.  El mero hecho de no quererlas hacer sería indicativo que no ha creído.  No creo que Santiago esté argumentando que solamente es por obras.  El dice: “Vosotros veis, pues, que el hombre es justificado por las obras, y no solamente por la fe.” La versión Palabra de Dios para Todos nos dice: “Como puedes ver, Dios aprueba a un hombre no solamente por la fe que tenga, sino también por lo que haga.”  Esta sección culmina con, “Porque como el cuerpo sin espíritu está muerto, así también la fe sin obras está muerta.”  ¿Fe y obras, quién puede agradar a Dios sin las dos?

 

Nota:  Hace unos meses escribí un blog sobre Santiago 2 que esta en http://wp.me/p22jXn-60

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Filed under Epístolas Generales, Santiago

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