2 Pedro 2: Sobre falsos profetas y falsos maestros

Todas las cosas en medio del pueblo de Dios no son color de rosa.  Pedro nos advierte que entre el pueblo de Dios hay falsos profetas y maestros.  Es de suma importancia que los podamos distinguir para poder protegernos.  Estos falsos maestros son los que introducen herejías destructoras y niegan que Jesús los salvó.  También “por avaricia harán mercadería de vosotros con palabras fingidas.”  Ellos son los que están mas pendientes al dinero que a la palabra.  Ellos desean tener más dinero y lo ganaran enseñando mentiras.  Por eso los podemos distinguir.  Para ellos su  “condenación no se tarda, y su perdición no se duerme.”

El razonamiento es el siguiente, si Dios no perdonó a los ángeles que pecaron, al mundo antiguo, ni a Sodoma ni Gomorra, tampoco va a librar a los falsos maestros de su justo castigo en el día del juicio.  Nuestro Dios sabe librarnos de las tentaciones, pero va a juzgar a aquellos que desprecian su señorío.  Dios sabe come solucionar mis problemas y dificultades y así lo hace  pero también sabe castigar a los que hacen maldad.

Pedro hace una terrible descripción de los que con conocimiento deciden alejarse de los caminos de Dios.  Se les compara con animales porque “tienen por delicia el gozar de deleites cada día”.  Se les dice aún más cuando los describen como que “Tienen los ojos llenos de adulterio, no se sacian de pecar, seducen a las almas inconstantes, tienen el corazón habituado a la codicia, y son hijos de maldición.”  Estas son palabras bien fuertes.  Yo no quiero estar nunca a ese lado de la verja.  Por eso es que tengo que estudiar las escrituras y orar para que siempre este del lado de Dios. Yo creo que la palabra clave es humildad y el respeto a sus escrituras.  Debemos evitar creernos que nos las sabemos todas y ser humildes para no cometer los mismos errores que aquellos que son falsos maestros.

Se les describe como “fuentes sin agua, y nubes empujadas por la tormenta; para los cuales la más densa oscuridad está reservada para siempre.”  Ellos,  “prometen libertad, y son ellos mismos esclavos de corrupción.”  Para ellos, “mejor les hubiera sido no haber conocido el camino de la justicia, que después de haberlo conocido, volverse atrás del santo mandamiento que les fue dado.”  Estas son unas palabras bien fuertes de juicio y para mí esta bien claro, nunca deseo estar en su lugar.

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