2 y 3 de Juan: La hospitalidad cristiana

¿Tenemos que recibir y hospedar a todo el mundo?  ¿Acaso no es algo cristiano hacer esto?  ¿Cómo me debo comportar?  Al principio de la era cristiana, muchos de los maestros de la fe cristiana viajaban de pueblo en pueblo y se hospedaban en las casas de los hermanos.  La hospitalidad era una tradición en la región, por lo tanto era lo propio de hacer.  El problema fue que los falsos maestros comenzaron hacer lo mismo, seguidos por unos listos que lo que buscaban era comida y alojamiento gratis.  Juan sugiere que hay que investigar el mensaje y la motivación del visitante.  Si no enseñan la verdad acerca de Cristo no se deben ni recibir.  Juan es claro en su consejo a este respecto: “Si alguno viene a vosotros, y no trae esta doctrina, no lo recibáis en casa, ni le digáis: ¡Bienvenido!  Porque el que le dice: ¡Bienvenido! participa en sus malas obras.”  Mas claro no canta un gallo.  Ni en mi casa ni en la iglesia debo de recibir a aquellos que son falsos maestros y enseñan que Jesucristo no es el que ya hemos dicho que es.  No puedo recibir, ni los que dicen que fue creado, ni los que hablan que es solamente un gran hombre y menos aún los que niegan que Jesús es el Unigénito Hijo de Dios.  Esto es porque “cualquiera que se extravía, y no persevera en la doctrina de Cristo, no tiene a Dios”, y como no lo tiene y esta tratando de confundir a la grey del Señor, no lo debo de recibir.  Juan pone mucho énfasis en el amor y que nos amemos los unos a los otros.  Es claro que se refiere a los hermanos de la iglesia pero con estos falsos profetas y falsos maestros no debemos hacer ningún tipo de acomodamiento para proteger la iglesia de estos lobos vestidos de ovejas.

Si por un lado no debo hospedar al falso profeta ni al falso maestro, por el otro lado se espera que le brindemos una cordial bienvenida a los verdaderos maestros cristianos.  Yo debo de saber a quién aceptar y apoyar y a quién resistir y rechazar. Tengo que tener mucho cuidado con aquellos que promulgan divisiones y herejías.  Para eso necesito amor y discernimiento.

Gayo es elogiado  no solamente por hospedar a los hermanos itinerantes sino que también les dio ayuda financiera.  Tengo que reconocer a los que laboran en las cosas del Señor y tratarlos “como es digno de su servicio a Dios”.  No ser como Diótrefes, lleno de orgullo, rechazando la autoridad apostólica y hablando mal de un líder de la iglesia de Dios.  Si Juan, con la autoridad de haber visto y oído a Jesús, ser el discípulo amado, probablemente el único de los doce que quedaba, fue víctima de “palabras malignas” en su contra, yo no debo esperar menos en mi caminar cristiano.  Juan me exhorta a no imitar lo malo sino lo bueno.  Así que tengo que tener cuidado de quien va a ser mi modelo y de cómo voy a andar.  Como cristiano y líder de la iglesia, tengo que ser hospedador pero no debo temer de evaluar el mensaje de los que nos visitan y si no enseñan la verdad, ni siquiera recibirlos.  Le pido a Dios que me dé el discernimiento para saber quién viene de Dios y quién es un falso maestro.  A este último ni siquiera lo debo recibir.

Leave a comment

Filed under Epístolas Generales

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s