Romanos 1: La culpabilidad de la humanidad

Hay tres cosas que Pablo dice de él, que es siervo de Jesucristo, apóstol y apartado para el evangelio.  Me gusta la autoridad de él al hablar.  El sabe a que ha sido llamado y ha dado su vida a eso.  Esa autoridad viene del hecho de que Jesucristo lo llamó, y que ese Jesús es el Hijo de Dios demostrado por el poder, el Espíritu Santo y su resurrección de entre los muertos.  Deseo tener la misma autoridad al llevar el evangelio a otros para Su Gloria.

Si algo se ve en Pablo es que no se avergüenza del evangelio.  El evangelio “es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego.”  Hay una frase interesante que dice que “en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: Mas el justo por la fe vivirá.”  Las buenas nuevas son que Dios nos hace justos por fe desde el principio hasta el fin.  Sino tengo fe, tengo que buscarla porque solo puedo agradar a Dios por medio de la fe.

Toda la humanidad ha obrado mal y por lo tanto todos somos culpables.  Pablo nos dice que todos sabemos lo que hay que saber de Dios, pues Dios mismo nos lo ha mostrado, pero sin embargo hemos optado por no respetarlo y darle gracias.  Solamente tenemos que ver su creación y sabemos que el existe y tenemos idea de cual es su poder.  Sin embargo, la humanidad ha optado por ignorarlo, piensa que se las sabe todas, cuando en realidad no sabe nada.  Por ejemplo, optamos por adorar cosas creadas en vez de adorar a quien las creo.

La humanidad esta llena de pecado,  y la mayoría solo desea hacer lo malo, por eso es que Dios deja que hagan todo lo malo que quieran.  Se nos dice; “Por lo cual también Dios los entregó a la inmundicia, en las concupiscencias de sus corazones, de modo que deshonraron entre sí sus propios cuerpos”.  Dios los ha entregado a que siguieran cometiendo pecados sexuales y deshonrando su cuerpo unos con otros.  Pablo da ejemplos en específicos de estas conductas que no agradan a Dios.  Por ejemplo, mujeres que no quieren tener relaciones con los hombres sino con otras mujeres.  También hombres que se comportan de la misma manera, no teniendo relaciones con mujeres sino con otros hombres.  Esto no lo digo yo, lo dice las escrituras que son Palabra de Dios. La adoración a la creación antes que al Creador no sólo alejó a los seres humanos de Dios, sino que distorsionó la identidad heterosexual con que Dios les había creado. La conducta homosexual es una evidencia del universal rechazo humano de la gloria de Dios, y es pecaminosa, así como todas las actividades sexuales que violan el diseño original de Dios.

Hoy en día queremos verle cinco patas al gato.  Pero la realidad es una, la homosexualidad, al igual que muchas otras cosas es pecado delante de Dios.  Hollywood nos quiere vender otras ideas, los políticos y otro grupos quieren reescribir la Biblia porque el mensaje de la palabra de Dios los condena.  Todos tenemos que preguntarnos, ¿es la Biblia la Palabra de Dios?  ¿Es normativa para nuestras vidas?  Si la respuesta es en la afirmativa, no hay otra forma de cómo vivir que no sea declarando las relaciones homosexuales como unas que ofenden a Dios, nos alejan de él y que en su momento implicaran castigo eterno.  Lo digo con pena y dolor por aquellos que se encuentran en ese estilo de vida pero más claro no puede ser. La conducta homosexual es abominable porque no concuerda con el propósito por el cual Dios creó a los seres humanos.

A esta conducta, Pablo le añade una serie de cosas que desagradan a Dios tanto como lo anterior.  El nos dice: “Y como ellos no aprobaron tener en cuenta a Dios, Dios los entregó a una mente reprobada, para hacer cosas que no convienen; estando atestados de toda injusticia, fornicación, perversidad, avaricia, maldad; llenos de envidia, homicidios, contiendas, engaños y malignidades; murmuradores, detractores, aborrecedores de Dios, injuriosos, soberbios, altivos, inventores de males, desobedientes a los padres, necios, desleales, sin afecto natural, implacables, sin misericordia; quienes habiendo entendido el juicio de Dios, que los que practican tales cosas son dignos de muerte, no sólo las hacen, sino que también se complacen con los que las practican.”

Yo no soy mejor que otros y por eso es mi oración, que Dios me de la fortaleza y sabiduría para vivir una vida santa, agradable a Dios.  También le pido que me de la compasión y misericordia para llevarles las buenas nuevas de lo que Dios hizo por nosotros a través de Jesucristo y declararles que pueden ser libres a través de lo que Cristo hizo en la cruz.

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