Romanos 4: El ejemplo de Abraham

Leí una vez que en el mundo hay dos religiones.  Una de ellas la componen aquellos que esperan salvarse por lo que hacen o piensan.  La otra incluye a los que han sido salvados por lo que uno más grande que ellos hizo.  ¿Está uno tratando de salvarse a uno mismo?  Ya pertenece a una religión.  ¿O ha aceptado uno a Cristo como su Salvador?  Si es así, pertenece a la otra religión.  Dos religiones, la de aquellos que quieren salvarse por su propia cuenta, y la otra, la de aquellos cuya única esperanza de salvación es Jesucristo.

Este es básicamente el argumento de Pablo.  Una de las figuras mas importante para los judíos lo es Abraham.  De éste, las escrituras dicen que, “Creyó Abraham a Dios, y le fue contado por justicia.”  Pablo argumenta que Abraham fue hecho justo por lo que creyó y no por lo que hizo.  David dijo algo similar cuando señala, “Bienaventurados aquellos cuyas iniquidades son perdonadas, y cuyos pecados son cubiertos.  Bienaventurado el varón a quien el Señor no inculpa de pecado.”  Esto viene del Salmo 32:1-2.  Esta afortunada persona lo es precisamente porque no ha hecho nada para merecerlo y sin embargo Dios ha decidido no tomar en cuenta sus pecados.

Pablo vuelve vez tras vez al mismo punto.  La ley es necesaria para que haya delito, porque si no hay ley, nadie la viola.  Por ejemplo, yo podía echarle agua todos los días de la semana a la grama.  La ciudad hizo una ley que solamente puedo echarle los días pares porque la dirección de mi casa es un numero par.  Si le hecho agua un día impar, un policía municipal puede pasa por casa y multarme.  Antes no violaba ninguna ley porque no existía, ahora que existe tengo que pagar las consecuencias si no la obedezco.  Esa ley no puede redimirme pero si puede condenarme.

La fe es lo único que me puede salvar.  Una fe que esta enfocada a algo en específico.  Esta fe es la de “los que creemos en el que levantó de los muertos a Jesús, Señor nuestro, el cual fue entregado por nuestras transgresiones, y resucitado para nuestra justificación.”  Esta fe es en Dios porque él fue quien resucitó a Jesús de los muertos.  Ese Jesucristo que fue entregado a la muerte por nuestros pecados y que fue resucitado para que nosotros fuéramos declarados inocentes.

El problema de todo esto es que es mas fácil decirlo que creerlo.  En mí hay algo que me dice, esto es imposible, tu tienes que hacer algo para salvarte.  Sí, sí, es por fe pero después más vale que te portes bien porque sino no haces algo no te salvas.  Lo que tengo que hacer es entender que esas ideas no vienen de Dios, vienen de mi carne y del enemigo de mi alma.  Es claro, solo por fe en Dios y por lo que Cristo hizo en la cruz por mí es que soy salvo.  Como dice el pasaje: “la promesa de Dios se recibe por la fe para que la promesa sea un regalo de Dios.  (PDT)”

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