Romanos 12 y 13: Deberes de la vida cristiana

¿Cómo se debe adorar a Dios?  ¿Es cantando coritos y haciendo oraciones?  Pablo en estos capítulos da instrucciones específicas de la manera de hacer esto.  Los primeros versículos son lo que debo de hacer y la explicación viene posteriormente.  Pablo nos dice: “Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional.”  ¿Qué tengo que hacer para adorarle?  Dedicarle toda mi vida a servirle y hacer todo lo que a él le agrada.  ¿Qué es lo que a Dios le agrada?  Eso es lo que cada cristiano tiene que figurar “por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.”  Así que tengo que figurarlo en mi caso específico, pero Pablo me da en el resto del pasaje una buena idea de por dónde debo comenzar.

Todo comienza con nuestra manera de pensar.  Si dejo que Dios transforme mis pensamientos, mi manera de vivir va a cambiar y si mi forma de vivir cambia, voy a conocer cual es la voluntad de Dios en cuanto lo bueno, lo grato, y lo que es perfecto.  ¿Cuál debe ser entonces una petición delante de Dios que debo tener constantemente?  Le tengo que pedir que el cambie mi forma de pensar a una que lo busque y que sea conforme a lo que él quiere para mí.

Tal vez los primeros pasos en esta dirección están en el leer su palabra y meditar en ella.  Al hacer esto voy logrando que mi mente se llene de sus ideas, su sentir, sus enseñanzas y de su paz.  En esa búsqueda no debo ser orgulloso pero debo tener autoestima y entenderme a mí mismo y mis capacidades.  Tengo que saber cuales son mis dones y emplearlos para el bien común.  Ya sea que Dios me haya dado uno o más de los dones de profecía, de servicio, de enseñanza, de exhortación, de dar, de dirigir o de ayudar a los necesitados, debo usarlos con alegría para el servicio de Dios y de los hermanos que están conmigo.  De esa manera voy transformando mi manera de pensar.

Si todavía tengo dudas de por donde comenzar, Pablo me da unas ideas de lo que tengo que hacer.  Esta lista de deberes cristianos, no creo que sea una completa pero nos da una buena idea de lo que Dios espera de nosotros.  No creo que pueda cumplirla toda con mi propio esfuerzo pero si creo que con el Espíritu Santo dentro de mi puedo vivir conforme a lo que Dios espera de mí.  Toda esa lista finalmente se resume con la frase, “No seas vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal.”

Debido a que estamos en un año de elecciones, no debo de olvidar las instrucciones que da Pablo con respecto al gobierno.  Lo primero que me dice es que debo de respetar y obedecer las autoridades de gobierno.  Yo no tengo que estar de acuerdo con el Presidente o el Gobernador pero como seguidor de Cristo tengo que tratarlos con respeto.  No entiendo a los cristianos que insultan a las autoridades elegidas.  No sé como pueden pensar que Dios se puede agradar de ello.  Lo más probable que cuando lo hacen no están pensando en Dios.  Hay cosas que para mi definen un candidato.  Sus posiciones sobre el aborto, el matrimonio y la sexualidad humana son suficientes importantes para mí para formar una opinión de si quiero votar por él o no.  Pero si sale un candidato que yo no voté por él, el pasaje me dice que “no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas.”  Puede ser que Dios las haya puesto para ayudarnos o castigarnos pero el hecho es que Dios está en control y yo tengo que tratar con respeto a toda autoridad constituida sobre mí.

Si nos es difícil aceptar esto y pensamos que es que Pablo no conocía a mi Presidente o a mi Gobernador, debemos recordar que probablemente esto fue escrito alrededor del año 56 de la era cristiana durante el imperio de Nerón, y aunque su famosa persecución y muerte de cristianos fue años mas tarde no eran tiempos fáciles para ser cristiano en el imperio.

El resumen de todo lo hablado es, “Amarás a tu prójimo como a ti mismo.  El amor no hace mal al prójimo; así que el cumplimiento de la ley es el amor.”  ¡Ayúdame oh Dios, a amar a mi prójimo como tu quieres que yo lo ame!

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