1 Corintios 3: Colaboradores de Dios

Pablo describe que la iglesia se puede dividir en dos grupos, los espirituales y los carnales.  La iglesia en Corinto estaba llena del segundo.  Aún los carnales son en Cristo, así que aparentemente no es un asunto de salvación, sino uno de vida cristiana.  Los carnales solo pueden recibir leche como alimento espiritual, que son cosas básicas, porque no están listos a recibir más.  Esto se debe a que todavía en su vida hay cosas de su vieja criatura que domina tales como envidias y peleas.  En vez de enfocarse en Cristo, estaban divididos en dos bandos, unos que alegaban seguir a Apolos y otro a Pablo.  Ellos confundían a los instrumentos que Dios había utilizado para llevarles el evangelio, con al que tenían que seguir que era Cristo.  El que tiene que llevarse la gloria es Dios y nunca los instrumentos.  Es como decir, que si siembro maíz, y tengo una buena cosecha, se lo debo al tractor y no a Dios que me dio la semilla, el terreno, el tractor, las herramientas, los obreros, la lluvia y el sol.  El crecimiento lo da Dios, por lo tanto él se debe llevar toda la gloria.

Yo soy el resultado de la colaboración de diferentes siervos de Dios.  Desde mis maestros de Escuela Dominical hasta el predicador que Dios usó para que yo me entregara a él, todos fueron instrumentos en las manos de Dios para que yo tomara una decisión por Cristo.  Pero, el que se hizo hombre, habitó entre nosotros, murió en la cruz y resucitó al tercer día lo fue Jesús.  ¿Cómo puedo yo seguir a uno de los otros, cuando el que lo hizo todo fue Cristo?  Gracias doy a Dios por todos los otros que el utilizó para traerme el mensaje pero yo sigo a Cristo.

Pablo dice nuevamente, esto no es un asunto de salvación sino uno de edificar en el Señor.  Al fin de cuentas, lo que trabajamos en el Señor va a ser probado, si permanece al final, recibiremos recompensa en el cielo.  Si no permanece, estaremos todavía en el cielo pero no habrá esa recompensa.   Pablo lo afirma de esta manera, “Si permaneciere la obra de alguno que sobreedificó, recibirá recompensa.  Si la obra de alguno se quemare, él sufrirá pérdida, si bien él mismo será salvo, aunque así como por fuego.”  Tengo que fijarme, en ambos casos todavía el fundamento es Cristo, por lo tanto lo que uno construye es luego de que la base en Jesucristo ya está establecida.

Tengo que acercarme a Dios, despojándose de ideas preconcebidas para que Jesucristo pueda construir en mi vida y pueda adquirir conocimiento que viene de Dios.  Todo conocimiento proviene de él, así que lo que los Apolos y los Pablos enseñan tiene que provenir de Dios para que sea válido para mí.  Si es así, nadie se puede jactar de seguir a un líder humano en particular.  Al fin de cuentas, pertenezco a Cristo, y Cristo pertenece a Dios.  ¡Gracias a Dios por eso!

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