1 Corintios 8 y 9: Conocimiento, amor y derechos

Si uno tuviera que escoger entre amor ó conocimiento, ¿cuál uno escogería?  Pablo señala que el conocimiento nos vuelve orgullosos, mientras el amor fortalece nuestra vida cristiana.  Para mí el conocimiento ha sido importante en mi vida, tal vez debido a mi interés por las ciencias.  Cuando joven uno piensa que si adquiere el suficiente conocimiento de Dios, uno obtendrá todas las respuestas necesarias y el amor y las relaciones estarán presentes.  Con el tiempo uno aprende que para fortalecer mi vida cristiana, mejor es concentrarse en el amor, las relaciones, la comunión con los santos, y en vivir la vida que Dios quiere que viva.  Tener conocimiento de Dios es bueno pero más importante es experimentar el gran amor de Dios y vivir una vida amando a Dios y a los demás.  Al fin de cuentas, “si alguno ama a Dios, es conocido por él.”

La regla que Pablo trata de establecer vez tras vez es la idea que hay muchas cosas que yo puedo hacer pero no necesariamente me conviene o conviene a otros verme hacerlas.  Yo puedo mostrarle al mundo mi libertad, pero si esto va hacer que alguien caiga, mejor me limito para la gloria de Dios.  Se ve nuevamente, que actúe con amor es más importante que el conocimiento que pueda tener.  En la situación que Pablo esta respondiendo, si comer de la comida ofrecida a los ídolos, auque sabemos que hay un  sólo Dios y los otros dioses no existen, hace que otro hermano que piensa que es malo caiga, mejor actúo con amor para ayudar al hermano débil, que actuar con conocimiento ignorando el efecto que pueda tener mis acciones en mi hermano.  Como Pablo dice: “. . . mirad que esta libertad vuestra no venga a ser tropezadero para los débiles.”

A veces tenemos esta imagen del líder cristiano sufriente que no se debe defender de los ataques de sus detractores, de la misma manera que Jesús calló, no se defendió, yendo camino a la cruz.  En realidad, eso esta lejos de la verdad, con respeto y amor uno se puede defender de aquellos que lo acusan y el ejemplo lo vemos en Pablo.  Él argumenta que tiene derecho a recibir salario y vivir de su ministerio.  Sin embargo, no lo hizo entre ellos, no porque no hubiera podido sino porque no quiso.  Por décadas, he tratado de emular a Pablo en este aspecto. Esta escritura ha sido una parte bien importante de mi vida por muchos años.  Pablo dice: “Porque enseñar la buena noticia de salvación no es motivo para que me llene de orgullo. Es sólo mi obligación. Y pobre de mí si no lo hago.  Y si hago este trabajo por mi propia voluntad, entonces merezco una recompensa. Pero no lo he elegido yo, sino que es una obligación que se me ha dado. ¿Y cuál es mi recompensa? Que puedo anunciar la buena noticia de salvación libremente y sin pedir nada a cambio. Es decir, que no hago uso del derecho que tengo de recibir un pago por mi trabajo de anunciar la buena noticia de salvación.” (PDT).  Este acercamiento, tiene sus puntos a favor y en contra pero ha sido bendición para mí a través de los años.  Pablo en otras situaciones recibió sostenimiento de las iglesias, pero en Corinto no fue así.  Era su derecho pero optó por no ejercerlo.

Para mí, mi obligación es predicar el evangelio.  Le pido a Dios que me de las oportunidades para hacerlo, con o sin salario, para su gloria.  Deseo correr bien y terminar bien para obtener el premio al final, una corona incorruptible.  ¡Señor, se conmigo durante la carrera y ayúdame a terminar de forma y manera que te de gloria y honra a ti!

Leave a comment

Filed under Epístolas de Pablo

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s