1 Corintios 13: La preeminencia del amor

El amor es lo primero.  Tan sencillo como eso.  Hace sentido si uno piensa que es uno de los atributos de Dios.  Yo solo veo el amor imperfecto de la humanidad y veo una pequeña muestra del amor de Dios y me maravilla como Dios decidió hacernos parte de su gran amor.  En estas escrituras, primeramente Pablo está expresando su compromiso al amor como prioridad sobre otros aspectos de la vida en el Espíritu.  Él habla de que las lenguas, profecías, conocimiento, fe, bondad y aún el martirio no valen de nada si no hay amor envuelto.  Es interesante porque, no es solamente lo que hago sino el porque lo hago lo que es importante.  Pablo, al igual que Jesucristo, dice que el amar al prójimo cómo a ti mismo solo es segundo al amar al Señor tu Dios.  Por eso es que sin amor todos los otros dones espirituales no sirven para nada.

Pablo me da las características de ese amor enfocándose principalmente al amor entre hermanos y hermanas en Cristo.  Estas catorce características del amor también aplican a muchas otros tipos de relaciones humanas.  En esa descripción se nos habla de paciencia, bondad, no envidia, ni es presumido, ni orgulloso, ni grosero, ni egoísta, ni se irrita, ni es rencoroso, no aplaude a los malvados sino a los que hablan con la verdad.  Simplemente el “tener amor es sufrirlo todo, creerlo todo, esperarlo todo, soportarlo todo.” (DHH)  ¿Quién alza la mano y dice yo quiero recibir esa clase de amor?  Pero más importante, ¿quién alza la mano y dice, yo estoy dispuesto amar así?

Si uno esta dedicado al amor cristiano, éste amor no tiene fin.  Me parece que esto se debe a que continuará por la eternidad porque allí nos seguiremos amando.  La profecía, lenguas y conocimiento no estarán en la eternidad de la misma manera que las tenemos hoy en día, pero el amor si continuará por la eternidad si nos amamos unos a otros como Dios quiere que lo hagamos.

En esto veo lo perfecto que es Dios y lo imperfecto que soy yo.  Me asusta el pensar que no voy a poder hacerlo.  Pero como el verdadero amor hecha fuera todo el temor, confió que por medio de su Espíritu que mora en mí, lo voy a lograr.

Cuando Cristo venga, no va haber necesidad de profecías y lenguas o el limitado conocimiento que la iglesia tiene de este mundo.  Voy a conocerlo a él como él me conoce a mí.  Soy finito por lo tanto, no me refiero a magnitud sino a forma.  Él me ve y yo finalmente lo voy a ver a él.  ¡Wow!  Esa idea nada más me llena de regocijo.  Los dones me hablan ahora en parte, cuando el venga, todo el mundo lo verá cara a cara, ya los dones no harán falta pero el amor si permanecerá.

Esta escritura termina con la idea de que hay tres cosas que son permanentes: la fe o confianza en Dios, la esperanza o la seguridad que el cumplirá sus promesas, y el amor.  Pablo le dice a los corintios que el mayor de ellos es el amor, que está sobre todos los dones espirituales, aún sobre los que esa iglesia preferían que era la profecías, las lenguas y el conocimiento.  ¿Cuál debía ser la prioridad más alta para la iglesia en Corinto?  El amor.

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