2 Corintios 6: Sobre el yugo desigual

A veces queremos preparar todas la circunstancias para que una persona venga a Cristo.  Pensamos que hoy no es el día porque no es el buen predicador, o la música no es buena, o se dieron muchos anuncios.  Sin embargo, la escritura me dice: “En tiempo aceptable te he oído, y en día de salvación te he socorrido.  He aquí ahora el tiempo aceptable; he aquí ahora el día de salvación.”  Tengo que aprender que los tiempos no los pongo yo sino que los tiempos son puestos por él.  Yo no decido cuál es el mensaje correcto, las palabras correctas y el momento correcto para traer a alguien a Cristo.  Dios lo decide en su tiempo.  Debo dejárselo en sus manos mientras que yo simplemente, traigo para que oigan, oro por ellos, no doy ninguna ocasión de tropiezo y espero en él para que haga la obra.

Cuando veo todo lo que Pablo sufrió como consecuencia de su ministerio, pienso si yo sería capaz de pasar por lo mismo.  Le doy gracias a Dios que él no permite ninguna prueba mayor a la que pueda resistir porque no creo que este a la altura de azotes, cárceles, de no dormir ni comer.  De otra parte, no tengo la menor duda en mi corazón, que si Dios desea que pase por cosas similares, él me preparará para que cuando suceda, yo alcance la victoria.

¿Qué sobre el yugo desigual? Esto es un tema difícil.  No me refiero en cuanto al matrimonio, porque eso esta claro para mí, sino mas bien en gestiones de negocios y otros asuntos.  ¿Puedo ser socio de un inconverso?  ¿Debo buscar asociarme con aquellos que no conocen a Dios en aventuras de negocios?  Los intereses no son los mismos, por lo tanto a la larga va a ver conflictos.  Si vengo a Cristo y ya los tenía, ¿debo romper la relación?  En la mayoría de los casos la repuesta es en la negativa.  Puedo usar esa relación para que vean el cambio que Cristo hizo en mí, y por mi testimonio lo busquen a él.  ¿Pero comenzar una nueva aventura comercial con un no creyente?  A la luz de este pasaje, no creo que sea lo apropiado, “porque ¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunión la luz con las tinieblas?  ¿Y qué concordia Cristo con Belial? ¿O qué parte el creyente con el incrédulo?”  ¿Significa esto que nunca debo entrar en una transacción comercial con un no creyente?  Claro que no, me parece que aplica mas a relaciones de socios.  ¿Qué les parece?

Leave a comment

Filed under Epístolas de Pablo

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s