Gálatas 2: Pablo reprende a Pedro

Esta cronología es interesante y me trae luz a preguntas que siempre he tenido.  Según el pasaje, Pablo se convierte en Damasco, visita Arabia, regresa a Damasco y de ahí tres años más tarde visita a Jerusalén.  Luego de ver a Pedro y a Jacobo, el hermano de Jesucristo, por unos quince días, se marcha de regreso al área cercana a Tarso donde permanece catorce años.  Allá Bernabé lo busca, lo lleva a Antioquia, de ahí a Jerusalén para regresar a Antioquía para así comenzar su primer viaje misionero.  Si mi aritmética es correcta pasaron unos 17 años antes de comenzar sus primeros viajes misioneros luego de su conversión.  Esto me dá una perspectiva diferente.  Hay quienes hablan de te conviertes, te llenas del Espíritu y te vas al campo misionero cuando vez tras vez vemos en las escrituras, que Dios utiliza el tiempo y las circunstancias para prepararnos para responder a su llamado y capacitarnos para el mismo.  Ser paciente, escuchar la voz de Dios y obedecerle es crítico para cualquiera que desee ser utilizado por Dios.

Parece que Jacobo, líder de la iglesia en Jerusalén, tenía una agenda conservadora con respecto a los ritos judíos que había que observar.  Pedro, que abrió el camino de los gentiles con Cornelio,  se sentía en dos aguas.  Esto se debe a que mientras los enviados de Jacobo no habían llegado a Antioquía, él no tenía ningún problema comiendo con los gentiles , pero luego quería guardar las apariencias con los de la circuncisión, y como líder influenciando a otros.  Pablo reacciona llamándole la atención delante de todos y argumentando que por las obras de la ley nadie será justificado.

Para mí, esto es como uno de los momentos cumbres del crecimiento de la nueva fe y hubiera sido interesante haber estado allí.  Pedro junto a Juan y Jacobo, eran los líderes claves del movimiento y  sin embargo, Pablo no tiene ningún problema con confrontar a Pedro sobre el asunto.  Pablo sabía lo que creía, entendía que venía de Dios y por lo tanto no tenía ningún problema en aún confrontar a Pedro.  En estos tiempos de tanto “masajeo” a las enseñanzas de las escrituras, tanta gente que por decir algo nuevo se inventan sin ton ni son, ¿estaré dispuesto a confrontarlos con la verdad?  Muchas veces, en nombre de la paz y armonía, uno se queda callado y no dice lo que tiene que decir.  Tal vez la clave es expresarlo, en amor, en un tono firme y resuelto.  Sin alzar la voz o agitarse pero diciendo la verdad para que otros la oigan.  Nunca debo desestimar el poder de la palabra hablada, y más si lo que se habla son palabras sacadas de las escrituras.

Otra cosa que tengo que tener mucho cuidado es en no ponerme legalista.  Aunque no todo me conviene, soy libre en Cristo Jesús.  La libertad en Cristo a veces es difícil entender porque estamos acostumbrados a reglas, y muchas de ellas son buenas pero le damos más peso y valor de lo que debemos.  Ellas no nos pueden salvar, solo Jesucristo lo hace, y aunque algunas de ellas son útiles, al fin de cuentas no son otra cosa que reglas humanas.  Así que debo ver aquellas que me ayuden a vivir una vida más pura y santa, aplicarlas con cuidado, entiendo que sólo Jesucristo es el que me santifica.  En resumen, útiles pero tengo que manejarlas con mucho cuidado.  Al fin y al cabo, lo que deseo es poder decir junto a Pablo, “Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.”

Leave a comment

Filed under Epístolas de Pablo

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s