Gálatas 4: Ya no somos esclavos sino hijos

Pablo para explicar utiliza analogías para que nosotros entendamos conceptos básicos de las doctrinas cristianas.  Él utiliza la situación de un hijo heredero cuando es menor de edad para compararla con nosotros con respecto a nuestra relación con Dios.  El hijo heredero cuando es niño, depende de otras personas y aunque va a ser dueño, no ejerce esa autoridad porque hasta que no crezca va a ser como cualquier esclavo aunque en realidad sea dueño de todo.  Nosotros, cuando no habíamos conocido todavía a Dios, somos iguales a niños, y estábamos sometidos a los poderes que dominan este mundo.  En su momento, Dios envió a su Hijo para liberar a todos los que tenían que obedecer la ley y nos adoptó como hijos suyos.  Ahora que soy hijo, ya deje de ser esclavo y me convertí en heredero del reino.

Es difícil pensar que un heredero, cuando ya se le han entregado las propiedades, fuera a decir que le gustaría continuar en su estado anterior bajo sus guardianes y esclavos.  Pablo se encuentra sorprendido que ellos, luego de ser hijos y herederos junto a Cristo, decidan regresar a las reglas y actividades que antes los esclavizaban.  Parece que eso era lo que los gálatas estaban haciendo.  Lo frustrantes era que aprendieron otra cosa de Pablo pero sin embargo estaban ahora deseando dar marcha atrás.  Aquellos que querían que fueran cristianos y a la misma vez siguieran la ley los estaban convenciendo para que abandonaran las enseñanzas de Pablo y adoptaran las suyas.  Pablo alega que se ha quedado sin palabras, ya no sabe como mejor explicarles pero que le gustaría que les presentaran las objeciones cuando él estuviera presente y no a sus espaldas.

Esto parece una congregación de nuestro tiempo.  La gente es gente pero la disensión, los chismes, las falsas doctrinas corren rampantes en nuestras iglesias.  Vivimos, no como hijos de un rey, sino como agentes del señor de las tinieblas, no nos sentimos libres y no dejamos que Cristo con su Espíritu nos liberte.

El ejemplo de Sara y Agar ilustra la idea que unos son de la ley (los hijos de la esclava Agar) y otros son de la libre (Sara con la promesa).  Los hijos de la esclava terminaron persiguiendo a los hijos de la libre tal como ahora los judaizantes perseguían a Pablo y sus enseñanzas de libertad en Cristo.  ¡Mucho cuidado con aquellos que quieren traer la ley devuelta a nuestras iglesias!  No vienen de Jerusalén pero parecen querer practicar lo que no se practica hace siglos.  Soy libre en Cristo, tengo que agarrarme de eso y vivirlo día a día conforme a su poder.

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