Efesios 3: De prisiones y plenitud

“Yo, Pablo, estoy preso porque sirvo a Jesucristo, y trabajo por el bien de ustedes, los que no son judíos. (TLA)”  ¿Preso?  ¿Estaría yo dispuesto a ir preso por Jesús?  La respuesta que viene inmediatamente a mi mente es claro que sí, yo lo haría, pero hay que tener cuidado no llegar tan rápidamente a conclusiones.  No creo en los cristianos que se encuentran tan seguros de sí mismos que le promulgan al mundo que son campeones de la fe.  El último que lo hizo en las escrituras terminó negándolo tres veces.  Por lo tanto, mi oración es, que Dios me prepare para ese momento, si tengo que pasar por ello.  Nunca voy hacer alardes porque el que crea estar firme, mire y no caiga, sino que voy hacer alardes de mis debilidades, porque Dios es quien me da la victoria, que yo siendo débil, Jesús me deja vencer.

El gran misterio que le fue declarado a Pablo es que nosotros, los no-judíos, somos coherederos y miembros del mismo cuerpo.  En esta época no es una gran sorpresa pero tengo que imaginarme en el primer siglo, para un judío conocedor de la ley, que le sea revelado esa gran verdad.  Dios acerca así mismo a todos los hombres, no solamente los judíos, y hace una nación santa de aquellos que le temen y se acercan arrepentidos a él a través de Jesucristo por medio de la fe.

Pablo procede a orar por la iglesia en Efeso y en ella aprendo mucho de lo que está y no está pasando allí.  La iglesia en ese lugar no tiene ningún problema urgente así que Pablo trata de elevar el entendimiento de sus asistentes que todavía no alcanzan a captar el alcance y del amor y de la gracia de Dios.  El amor de Cristo es tan grande que supera todo conocimiento y Pablo pide “para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios.”  Yo quiero ser lleno así.  Dios puede hacer mucho más por mí de lo que yo pueda pedir o imaginar.  Tal vez mi labor es dejar que el haga en mi vida conforme a como el quiera.  El poder divino está trabajando en mí para traer a mi vida toda la plenitud de Dios.  Esa plenitud que hace que lo único que me satisface es Dios. La única manera que eso va a pasar es si lo busco y dejo que me llene de su amor.  Dios se glorifica en donde su Espíritu está trabajando, que es en mí y en toda persona que ha sido redimida por la sangre preciosa de Jesús.

2 Comments

Filed under Epístolas de Pablo

2 responses to “Efesios 3: De prisiones y plenitud

  1. Papo de la Rosa

    Querido Pastor.le agradezco a Dios esta oportunidad de estudiar las escrituras y profundizar en su Amor y reconocer mi necesidad por EL,gracias por lo que escribes me confronta y me permite acercarme a su plenitud .Que DIOS te Bendiga.

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