Efesios 4: Una nueva vida

Pablo comienza diciendo: “Yo pues, preso en el Señor, os ruego que andéis como es digno de la vocación con que fuisteis llamados”.  Él nos pide que vivamos de acuerdo al llamamiento que recibimos.  Esas expectativas son difíciles de cumplir cuando esperamos hacerlas conforme a nuestro esfuerzo.  La única esperanza que tengo de poder vivir así es si dejo que el Espíritu de Dios que habita en mi tome control de mi vida, transforme mi interior y a través de su poder viva conforme a Su Voluntad.  Se me pide que sea humilde, amable y paciente con todos los hermanos.  Hay más cosas importantes que nos unen que las que nos separan.  Sólo hay una iglesia, un Espíritu y una sola esperanza, que se refiere a ese día que los cielos serán abiertos y Jesucristo vendrá a buscar su pueblo.  Otras cosas que nos unen es que hay un solo Señor , Jesucristo, una fe, un bautismo y un Dios.  Debido a que esto es así, hay que hacer todo esfuerzo posible para vivir en paz con el propósito de conservar la unidad que el Espíritu dio.

Pablo me exhorta a apreciar la diversidad.  “Pero a cada uno de nosotros fue dada la gracia conforme a la medida del don de Cristo.”  Si a cada uno nos dio diferentes dones o capacidades, no todos vamos a ser iguales pero esas diferencias deben ser para bendición y unidad de la iglesia y no para separarnos.  Cada uno tiene diferentes funciones en la iglesia y nadie debe considerarse mejor que el otro.  Ningún don es normativo o superior.  Se nos esta llamando a apreciar la diversidad y honrar a otros por la manera en que Dios los ha capacitado.

La descripción que se da de los que no son creyentes es una reveladora.  El no creyente vive de acuerdo a sus criterios equivocados.  Ellos tienen el entendimiento oscurecido, llaman lo bueno malo y lo malo lo llaman bueno.  No entienden de la vida que viene de Dios simplemente porque su corazón se ha endurecido por lo malo que hacen.  Han perdido por completo la vergüenza, se dedican a la inmoralidad y cometen toda clase de perversiones.  Para mí la vergüenza es clave.  El no creyente, el que practica pecado, no se avergüenza de la pornografía que ve, los actos inmorales que hace o de los pecados que comete.  Cuando un persona ve o hace algo malo, e inmediatamente se siente avergonzado y no tiene paz hasta que se reconcilia con Dios, es señal que tiene el Espíritu en él.  Es parte del pueblo de Dios y lo que tiene que hacer es ir arrepentido a sus pies.

Sobre nuestra pasada manera de vivir, se me exhorta a, “despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, y renovaos en el espíritu de vuestra mente, y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad.”  He nacido de nuevo y por eso tengo que dejar atrás lo que era antes y vivir una nueva vida en Cristo.  Esto solamente va a pasar si dejo que Dios renueve mi mente.  Hay cosas malas que hice que desgraciadamente nunca voy a poder olvidar, pero Jesucristo las perdonó y tengo que continuar hacia delante en justicia y verdad.  Tengo que decidir vivir conforme a como Dios quiere que viva, no mintiendo más, si me enojo, no pecar ni que me dure todo el día para no darle la oportunidad al diablo.  No robar, ponerme a trabajar para dar a los necesitados, no decir malas palabras, quitando de mí toda amargura, ira, enojos, gritos, calumnia y malicia.  Parece que es mucho pero tengo que recordar que mi Dios es santo y me ha dado las herramientas para poder vencer.

Leave a comment

Filed under Epístolas de Pablo

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s