Colosenses 4: Perseverar en la oración

Se habla de la oración, todo el mundo está de acuerdo de la importancia de ella, se debe de hacer, cambia y transforma vidas pero sin embargo, oramos tan poco.  Pablo habla de que tenemos que perseverar “en la oración, velando en ella con acción de gracias”.  Otra vez más que es más fácil decirlo que hacerlo.  El perseverar es mantenerse constante en la prosecución de lo comenzado.  En otras palabras, cuando comienzo a orar por algo, tengo que continuar haciéndolo hasta recibir respuesta.  No creo que el pasaje se este refiriendo a las horas de un día que le dedico al tema sino a los días que le dedico en oración a ese tema.

Me gustaría respuestas rápidas.  Si estoy enfermo, ser sano durante mi primera oración, si necesito trabajo, conseguirlo al otro día, si tengo un problema que se resuelva en esa semana.  Pero esto no es así.  Se me exhorta a que me mantenga constante en la oración, enfatizándose en el dar gracias a Dios.  Yo creo en que Dios me dará la victoria, que no me desamparara, pero la espera en ocasiones es tan difícil.  Sin embargo, no me debo desalentar, sino que tengo que continuar en oración.  ¡Señor, ayúdame a perseverar en oración!

Nuevamente Pablo, desde la prisión, pide que se ore para que se abran las puertas para predicar el evangelio y que él pueda darlo a conocer claramente.  Comparto ese sentimiento con él.  Deseo que las puertas se abran, las oportunidades surjan para predicar y que cuando lo haga, Dios ponga en mí palabra clara y sencilla, que se pueda entender, aceptar e internalizar.  Deseo que la gente venga a Cristo, no por mis habilidades sino porque la palabra se lleve con unción de lo alto y el Espíritu Santo se mueva con poder.  Deseo aprovechar bien el tiempo, siendo amable e inteligente al hablar, y que Dios ponga en mis labios la respuesta adecuada a cada pregunta que se me haga.  Tengo que perseverar en este tema de oración.

Esta carta termina con unos saludos finales, mencionándose a algunos conocidos tales como Tíquico, Onésimo, Aristarco, Marcos, Epafras y Lucas.  En estos días lo llamaríamos la Asociación Evangelística del Hermano Pablo.  Lo que me indica es que Pablo no trabajaba solo, lo que logró fue por la gracia de Dios y la ayuda de muchos que adquirieron la visión y trabajaron incesantemente para extender el evangelio.  No todos predicaban, pero todos colaboraban en el ministerio.  El último que deseo mencionar es Arquipo.  A éste, Pablo le manda a decir: “Mira que cumplas el ministerio que recibiste en el Señor.”  ¿Por qué Pablo le envía este mensaje?  Es claro que Jesucristo espera que todos los creyentes cumplan con sus obligaciones en los ministerios que Dios le ha dado.  Todos los talentos dados por Dios hay que utilizarlos al servicio de Cristo.  Pablo da este mensaje público tal vez para apoyarlo en su ministerio pero independientemente de las que fueran las razones, Arquipo no podía correr de sus responsabilidades ahora que Pablo había hablado tan abiertamente de ellas.  ¿Habría perdido el amor por su congregación?  ¿Estaría él considerando dejar el ministerio?  No sabemos pero si podemos estar seguros que el Espíritu Santo deseaba que él escuchara estas palabras.  Dios deseaba que el completara el trabajo que había recibido de Cristo de la misma manera que Dios desea que yo complete el trabajo que él me ha dado.  ¡Así sea Señor!

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