1 Tesalonicenses 1 y 2: Ministerio de Pablo en Tesalónica

La iglesia de Tesalónica nació en medio de violentos disturbios.  Pablo fue expulsado de la ciudad, siendo acusado de trastornar el mundo entero.  Hoy en día, los evangelistas visitan las ciudades y lo que sucede es que se sirven refrescos.  Necesitamos una iglesia que este apasionada con Jesús y que comprenda la gran responsabilidad que tiene de impactar la ciudad en donde se encuentra.

Cuando Pablo vivió con los tesalonicenses, fue amable y afectuoso, “como la nodriza que cuida con ternura a sus propios hijos.”  Sin embargo, aquí les escribe como el que siempre los tiene en mente; alaba sus puntos fuertes, se preocupa por sus debilidades y da  gracias a Dios continuamente por su progreso espiritual.  Sin embargo, como había sucedido en otros lugares, algunos comenzaron a poner en tela de juicio los motivos de Pablo.  Por eso es que la carta comienza con un repaso de su tiempo con ellos.  Por eso les recuerda que había trabajado para evitar ser una carga económica para ellos.  También les explica por que se ausentado.

Pablo financiaba su propio ministerio fabricando tiendas de campaña.  Lo hizo para evitar sospechas que obtenía beneficios personales de su trabajo espiritual.  Yo lo entiendo perfectamente bien.  El ministerio bivocacional que Dios me ha permitido tener, ha sido un privilegio para mí porque ninguna de las iglesias que he pastoreado durante 18 años puede decir que lo hice por el beneficio económico porque fue mucho más lo que dí de lo que recibí.  Aunque sé que el obrero es digno de su salario, al acercarse la posibilidad del ministerio a tiempo completo, se que voy a recordar con cariño los tiempos que podía servir sin recibir ninguna compensación.  ¡Qué Dios haga su voluntad en mi vida y me permita servirle de la manera que él quiera!

Es interesante que  hasta un hombre como Pablo, Satanás pudiera estorbarle.  Pablo les dice: “Intentamos visitarlos, y en más de una ocasión yo mismo traté de ir, pero Satanás nos lo impidió.(TLA)”  A veces nos creemos Superman y que no hay nada que nos puede detener.  A menos que creamos que tenemos una línea a Dios más directa que Pablo, creo que debemos aceptar que podemos planear en el ministerio pero vamos a tener que esperar resistencia de las fuerzas de Satanás.  Pero no nos debe quitar el sueño, porque la victoria final la tenemos asegurada en Jesucristo.

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