2 Tesalonicenses 3: Sobre oración, trabajo y disciplina

Esta es una petición de oración que yo puedo hacer por mí, “orad por nosotros, para que la palabra del Señor corra y sea glorificada, así como lo fue entre vosotros, y para que seamos librados de hombres perversos y malos; porque no es de todos la fe.”  Yo puedo pedir a mis hermanos que oren para que el mensaje del Señor llegue a todas partes, sea bien recibido y que yo esté protegido de la gente mala y perversa.  La oración es tan importante para la predicación del evangelio porque es el lugar donde se ganan o se pierden las batallas espirituales para ganar las almas.  Por lo tanto, para Pablo era importante estar respaldado adecuadamente en oración ya que continuamente se estaba enfrentando a las huestes de las tinieblas.  Si Pablo las necesitaba, ¿pueden imaginarse nosotros?

En otros temas, es claro que el cristiano tiene el deber de trabajar y no ser carga a los hermanos.  Pablo dio el ejemplo de su vida, aunque aclara que bien tenía el derecho de recibir paga por su ministerio cristiano entre ellos.  El optó por no ser una carga para la naciente iglesia pero eso no quiere decir que él no pudo haber solicitado que lo sostuvieran.

Pablo también presenta el hecho de que, “Si alguno no obedece a lo que decimos por medio de esta carta, a ése señaladlo, y no os juntéis con él, para que se avergüence.”  No es asunto de que se convierta en un enemigo, sino más bien para corregirlo como a un hermano.  Es claro, Pablo no tenia problemas con el concepto de disciplina en la congregación.  Nosotros no queremos entrar a un proceso de disciplina en la iglesia, porque pensamos que si lo hacemos, vamos a romper la comunión entre los miembros de la congregación.  Sin embargo, es todo lo contrario, la comunión ha sido rota por los actos incorrectos o pecaminosos y a través de la disciplina, lo que estamos haciendo es un esfuerzo para traerlo devuelta a estar en comunión con Dios y su pueblo.  Pensamos en la disciplina en un acto punitivo, cuando en realidad es un acto de amor con propósitos de restauración.  La clave está en nuestra actitud para administrarla.  Ésta tiene que ser en amor con propósitos de restauración y no punitiva con propósito de castigar al culpable.  Para eso, los que van a disciplinar, enfatizo el plural porque no debe ser el acto de un individuo, deben primeramente examinar sus motivos, y si son los correctos, ir hacia delante a restaurar al hermano o hermana.  ¡Qué Dios siempre me de sabiduría en estos procesos de restauración!

Leave a comment

Filed under Epístolas de Pablo

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s