2 Timoteo 3: Los últimos días

Me gusta cuando Pablo habla de los postreros o últimos días.  Tal vez es porque creo que estamos en ellos.  Pablo los describe como “tiempos peligrosos” debido a las características de las hombres (personas) de nuestro tiempo.  Esta lista es impresionante y vale la pena mencionarla.  Nos dice que estos hombres son egoístas (amadores de sí mismos), sólo interesados en ganar más y más dinero.  Son fanfarrones, orgullosos, no respetan a Dios (blasfemos), desobedientes a sus padres, malagradecidos y mundanos.  No tendrán ni cariño ni compasión, son chismosos, sin poder dominar sus pasiones, crueles y odiarán todo lo que es bueno.  La lista continua diciendo que son traidores y atrevidos, llenos de vanidad y solo haciendo los que les venga en gana conforme a sus propios placeres.  Estos hombres parecen ser muy religiosos, pero con su manera de vivir demuestran que rechazan a Dios.  Algunos de estos se meten en las casas y convencen a mujeres débiles llenas de pecado, que son incapaces de dominar sus malos deseos.  Aunque ellas tratan de aprender pero jamás llegan a entender la verdad.  Estos hombres están en contra de la verdad, con mentes pervertidas, fracasados en la fe y sin aprender a confiar en Dios.  Estos hombres no tendrán éxito en lo que hacen y todos un día se van a dar cuenta de lo tonto que son, como fueron Janes y Jambrés, los magos que estaban en contra de Moisés allá en Egipto.

Yo conozco a gente que son así.  Pero lo importante en estos momentos para mí es, ¿hay indicios de algunas de estas malas características en mí?  Yo no quiero que al final se me clasifique como los tontos que no pudieron llegar, que luché contra cosas que eran de Dios pero que yo no quería aceptar.  Estos son tiempos de prueba y tribulación, pero Dios nunca me faltará.  Es mi deseo vivir una vida y tal como Pablo le pide a Timoteo que viva.  Me gustaría oír a Dios diciéndome algún día que he seguido bien sus enseñanzas y cómo se debe vivir.  Mientras ese día llega tengo que seguir con el mismo propósito, fe, paciencia y amor.  No debo olvidar que todos los que servimos al Señor en un momento u otro sufriremos persecución pero los que no le sirven irán de mal en peor, engañando y siendo engañados.

Todo esto termina con la siguiente idea: “Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra.”   Este es el versículo que le da origen al termino “inspiración”, que en el idioma original significa “soplada por Dios”.  Aunque desconozco de que manera en específico Dios inspiró a los escritores, el hecho es que la fuente final de todas las escrituras es Dios mismo.  Por eso es que diariamente estoy leyendo la Palabra de Dios.  ¡Qué bendición!

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