Tito 1: Un versículo increíble

Este primer versículo es una joya teológica.  Pablo comienza diciendo: “Pablo, siervo de Dios y apóstol de Jesucristo, conforme a la fe de los escogidos de Dios y el conocimiento de la verdad que es según la piedad”.  En Romanos y Filipenses, Pablo se introduce como siervo de Jesucristo.  El intercambio de Jesucristo con Dios en las cartas paulinas me muestra que Pablo definitivamente afirmaba la deidad de Jesucristo.

Luego de haberle recordado a Tito su autoridad, el apóstol procede a establecer con cuál propósito él fue enviado.  La versión Dios Habla Hoy ilustra esto de mejor forma, “enviado por él para que los elegidos de Dios lleguen a la fe y al conocimiento de la verdad . . . ”  Al usar la palabra escogidos o elegidos “eklektos”, él pone atención en la actividad y el rol de Dios en la salvación de la humanidad.  Esto nos pone un poco incómodos, tal vez por la secuencia lógica que hacemos, pero que no se encuentra en ningún sitio de las escrituras, de que si Dios escoge a algunos para la salvación, necesariamente implica que tiene que haber escogido a otros para condenación.  Esto parece lógico pero no lo dice así en las escrituras.  La otra incomodidad viene del temor que eso debilite la necesidad de evangelismo.  La realidad es que yo tengo que ser obediente a los mandatos divinos y es claro a través de toda la escritura que hay que evangelizar independientemente de nuestro entendimiento de la elección.  El evangelismo es un privilegio y una obligación de todo creyente.  Todo eso está en tensión con la idea de la libre voluntad, nuestro rol en la salvación o si se pierde o no.  Ésta no es la única doctrina donde ese tipo de tensión existe, como por ejemplo, la doctrina de las naturalezas humana y divina que coexistían en la persona de Jesucristo.  Tenemos que aceptar que no lo entendemos todo, pero la idea de que él me eligió me establece firmemente la seguridad de mi salvación.

En este primer versículo, hay tres palabras que sugieren un patrón de crecimiento cristiano.  Estas palabras son fe, conocimiento y piedad.  La fe salvadora que abre al conocimiento de la verdad que resulta en una vida piadosa y de búsqueda de Dios.  Cuando evangelizo, tengo que estar conciente que eso no termina ahí.  Tengo que ayudar a la persona en el conocimiento de la verdad (discipulado), para que así se vaya desarrollando en su vida santa para Dios.  ¿Cómo puede estar todo esto en un solo versículo?

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Filed under Epístolas de Pablo

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