Filemón: Intercediendo por un esclavo fugitivo

Pablo está preso cuando escribe estas líneas.  Es sorprendente como sigue trabajando desde la prisión.  En circunstancias similares, creo que estaría completamente abatido y significativamente preocupado, imposibilitado de pensar en otra cosa que no fuera el problema en que me encontraba.  Pero Pablo es diferente, él vive confiando en Dios, cree que para todo hay propósito divino y que nada sucede sino es conforme a Su Voluntad.  En esta carta dirigida a Filemón el desea interceder a favor de un esclavo fugitivo llamado Onésimo.  Parece por el contenido de la carta que Onésimo huye de su amo, se marcha a Roma donde de alguna manera viene en contacto con Pablo, se convierte y comienza a colaborar con él.  ¿Por qué regresar?  Para Onésimo solo existían dos alternativas, continuar huyendo y escondiéndose por el resto de su vida o regresar donde su amo y aceptar cualquier castigo que su amo le impusiera incluyendo la posibilidad de perder la vida.  A los esclavos que huían y se les capturaba, sus amos, usando hierro caliente, le marcaban una F (Fugitivo) para que todo el mundo supiera lo que había hecho y si se encontraba en donde no debía, pudieran capturarlo y hasta quitarle la vida.  También creo que hay que ser práctico, si Onésimo se quedaba con Pablo, existían grandes probabilidades de que las noticias le llegarán a Filemón.

Por otra parte, parece que Filemón era un líder cristiano.  Pablo se refiere a él diciendo: “oigo del amor y de la fe que tienes hacia el Señor Jesús, y para con todos los santos”.  Su intercesión por el esclavo fugitivo comienza alabando al amo por el amor y la fe que muestra, no solo hacia Jesucristo, sino también hacia el pueblo de Dios.  Esta es una buena forma de comenzar.  Todo el mundo tiene cosas positivas y es bueno comenzar reconociendo esas cosas con la persona que vamos hablar.

Pablo tiene la autoridad de parte de Dios para ordenar, pero sin embargo decide pedir.  Me gusta ese acercamiento.  Aunque uno tenga una posición de liderato, uno debe evitar el imponerse a las personas.  Estamos en la obra de Dios voluntariamente y debemos mejor apelar a sus sentimientos de misericordia y amor, en vez de dar instrucciones como un sargento a sus soldados.  Pablo trata de mover a misericordia a Filemón, él está anciano y preso, y desea apelar a Filemón para que nuevamente reciba a su esclavo.  No solo le pide que lo reciba, sino que lo haga como hermano en Cristo y como si fuera Pablo mismo.

Pablo insiste y le dice que si hay alguna deuda, él la va a saldar aún cuando Filemón le debe más.  Para que no haya duda de sus expectativas, él termina diciendo:  “Te he escrito confiando en tu obediencia, sabiendo que harás aun más de lo que te digo.”  Lo que comenzó con una petición, terminó siendo una orden pero de una manera bien sutil.

¿Qué puedo aprender de todo esto?  De la parte de Pablo, uno tiene que ayudar a la gente, preocuparse por ellos y estar dispuesto a utilizar la influencia necesaria para darles la mano.  No importa las circunstancias en que me encuentre en un momento dado, como siervo de Dios, estoy para extender la mano cuando sea necesario.  Por parte de Onésimo, admiro su resolución de resolver la situación.  Es una nueva criatura en Dios, podía tomar la actitud de no remediar lo que hizo incorrectamente, pero sin embargo, deseó  corregir lo hecho y vivir en paz.  Esto lo va hacer a gran riesgo de su vida, pero está confiando en que Dios va obrar.  Las cosas pasadas no se deben dejar sin resolución, sino que debo confiar en Dios que me ayudará a resolverlas.

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