Salmo 103: Los beneficios de Dios

El ser humano tiene con respecto a cosas espirituales una memoria muy corta.  Se nos olvida rápidamente lo que Dios ha hecho por nosotros y queremos más.  Para ejemplo, observemos a Israel en el relato de su liberación de Egipto en el libro de Éxodo.  Día tras día, Dios intervenía con ellos de una manera visible y para el pueblo eso era bueno en el momento.  Días mas tarde, surgían nuevas dificultades, la gente no confiaba en Dios de que podía darle la victoria, se olvidaban de lo que Dios había hecho y era capaz y se quejaban anhelando su vida pasada, porque se les olvidaba que esa vida había sido una de esclavitud y servidumbre.  No  soy mejor que ellos pero en este salmo se me exhorta a que bendiga el nombre de Dios y me acuerde de todo lo que ha hecho por mí.  El salmista proclama “Bendice, alma mía, a Jehová, y bendiga todo mi ser su santo nombre.  Bendice, alma mía, a Jehová, y no olvides ninguno de sus beneficios.”  Son tantas y tantas las bendiciones que Dios ha dado a su pueblo y que nos ha dado a cada uno de nosotros individualmente, que podemos pasar el resto de nuestros días bendiciendo su nombre y recordándonos de lo que ha hecho por cada uno de sus hijos.

El salmista procede a dar una lista de algunos de los beneficios de servirle a Dios.  Él es quien perdona todos los pecados, sana las enfermedades, nos salva de la muerte, nos llena de ternura y amor y nos da siempre todo lo mejor.  Si amo a mi esposa, si amo a mis hijos, si amo a la iglesia se debe a la ternura y el amor que él puso en mi corazón cuando le conocí.  Otro beneficio es que: “Misericordioso y clemente es Jehová; lento para la ira, y grande en misericordia.”  Él ha tenido paciencia con nosotros a lo largo de nuestra vida cristiana y todavía somos un trabajo en progreso.  Dios no ha actuado conforme a nuestros pecados y transgresiones, sino que decidió actuar conforme a su misericordia y amor.  Es más, el salmista nos dice que “Cuanto está lejos el oriente del occidente, hizo alejar de nosotros nuestras rebeliones.”  Jesucristo por lo que hizo en la cruz, nos justificó delante de Dios y alejó el pecado de nosotros para llevarlos en su muerte para que así nosotros pudiéramos tener vida.

La clave está en el temor a Jehová.  El salmista declara que, “Se compadece Jehová de los que le temen.”  Ese temor no es de miedo, porque el verdadero amor ella fuera todo temor, sino que se refiere a los que lo honran y lo respetan.  Dios nos conoce muy bien y por eso es que es misericordioso y actúa a favor de aquellos que guardan su pacto y se recuerdan de  sus mandamientos para ponerlos en práctica.  Se le exhorta a toda su creación a bendecirlo y por eso es que yo quiere unirme al salmista y decir “Bendice, alma mía, a Jehová.”  ¡Aleluya!

Leave a comment

Filed under Salmos

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s